COLECCIÓN DE GRABACIONES EN VIVO DE LA ORQUESTA ARAGÓN (1959- 2017) RECOGIDAS POR FERNANDO AGÜERO.

CONTRIBUCIÓN INÉDITA AL ESTUDIO DEL ESTILO INTERPRETATIVO DE LA ORQUESTA

Por Liliana Casanella Cué, Filóloga

Hablar de la orquesta Aragón es hacer referencia a una de las agrupaciones de música popular bailable cubana de mayor impacto en Cuba y el extranjero. Fundada en Cienfuegos, provincia central del país en 1939, se ha mantenido en activo de forma ininterrumpida hasta la actualidad. Su época de oro se produce en las décadas de 1950 y 1960, periodo en el que alcanzan un marcado protagonismo en los medios de difusión, cuentan con una sólida discografía y sostienen una activa y exitosa carrera en Cuba y fuera de ella.

Como es de suponer, el éxito conlleva el surgimiento de todo un grupo de fanáticos y seguidores que se caracterizan no solo por atesorar las grabaciones existentes sino por asistir sistemáticamente a los bailes populares y a los espacios radiales y televisivos en vivo con participación del público. Así, aún permanecen activos los clubes de amigos de la Aragón en diferentes zonas de la Isla y en otros países como Colombia, Venezuela y algunos de África.

Entre los amantes de la orquesta destacan también los coleccionistas quienes, casi en su totalidad, han perseguido y atesorado la discografía oficial y “pirata” registrada por la agrupación en el mercado nacional e internacional, la cual ha llegado a ser bastante extensa pues los registros realizados “oficialmente”, es decir, no concebidos a partir de grabaciones de archivo, conforman un listado de múltiples sencillos, unos 35 LPs y 8 CDs, sin embargo, la revisión de la discografía recogida en el libro sobre la orquesta Aragón de Héctor Ulloque así como las que internet pone a disposición de sus usuarios, revela el uso continuado de los registros aragoneros originales en la confección de álbumes que se comercializan constantemente en varias partes del mundo, sin que medien relaciones contractuales. Es decir, hasta donde conozco, el principal coleccionismo del repertorio de la emblemática charanga está construido casi en absoluto a partir de los discos de vinilo y cds que pueden consultarse en instituciones o permanecen en archivos personales.

Como caso sui generis en el ámbito del coleccionismo aragonero sobresale por muchas razones el archivo de Fernando Agüero (ca. 1937-2017), chofer de ómnibus de profesión, quien desde el 9 de abril de 1959 (en plena época de oro) en vez de centrarse en la búsqueda de los discos (que también posee) se dedicó a acumular y gestar su propia corpus por cualquier vía, hasta conformar lo que años más tarde devino la colección más completa de registros en vivo de La madre de las charangas cubanas, a partir de sus sistemáticas presentaciones en radio, televisión y bailes populares. 

Fernando Aguero
Fernando Aguero / Fotos cortesía de la autora

Sus equipos son modestos, sin modernidad tecnológica, sin embargo, han servido para compilar un acervo de incalculable valor. La colección consiste en unos 200 casetes y algunos cds que han ido sustituyendo las viejas cintas iniciales. Junto a las piezas musicales se encuentran también los jingles y un archivo de fotografías y recortes de publicaciones periódicas relacionados con la emblemática agrupación, todo con un práctico ordenamiento alfabético y su correspondiente numeración consecutiva.

Su interés por la orquesta Aragón se inicia en 1955, cuando los músicos se radican definitivamente en la capital del país y Agüero empieza a asistir a los bailes y entablar amistad con los integrantes. Así, con una grabadora de cintas y un radio que comprara en la casa Humara y Lastra, en la calle Muralla, y las cintas en la casa Ericson, realiza su primer registro.

El 9 de abril, el mismo día que traje la grabadora. Me acuerdo que la primera grabación que hice fue Central Constancia, en los Ritmos de la Cristal. Cuando aquello había un dicharacho que decía que si Cristal está presente, hay ambiente, igual que la Cawy, pero todo era con la Aragón, porque buscaban la Aragón para los jingles. Entonces era el programa de todas las noches, diarios, menos los sábados y los domingos, pero de lunes a viernes, era ahí, media hora ahí. Unas veces con Barbarito Diez, Joseíto Fernández, Paulina Álvarez, siempre había, dentro de esa media hora, un invitado a cantar con la orquesta. Y yo, la verdad, tengo esas grabaciones en vivo del 59 hasta finales del 60. Cuando se acabaron esos programas, vino la Revista musical del lunes con Armando Martínez, y con Carlos Moctezuma, que por cierto yo tengo una grabación de Carlos Moctezuma de Pita camión, Anota Flora. Después vino el programa dominical de López Gómez, de una hora, de diez a once de la mañana, que se oía en toda Cuba, usted caminaba por la cuadra y siempre sentía los radios y ya, después el programa de Rosillo…

Aquí en mi casa, también grababa del televisor, el programa del Show del Mediodía con Germán Pinelli, después por la noche a veces, el Álbum de Cuba, en eso de San Nicolás del Peladero, que también actuó la orquesta, en Juntos a las 9, en todos esos programas que había, que eran en vivo.

En estas cien cintas que tengo no se metió otra orquesta, Aragón nada más. Yo era muy acaparador, no me conformaba con un solo Salsita y cariño, con un solo Tremendo punto, con un solo La fruta jajá…No, no. Si la orquesta lo volvía a tocar yo volvía a grabarlo, ¿por qué razón?, porque el número era más largo, encontrábamos un recurso de voces, de piano, de violín que no lo tenía en la otra grabación y por eso es que he llegado a tener hasta 200 casetes porque nunca los números son iguales, siempre hay variantes.

Esta colección, que ronda las 700 piezas (muchas de ellas con múltiples versiones como Pare cochero del que llegó a registrar unas 40 ejecuciones diferentes), se gesta con el criterio de la exclusividad en cuanto a la interpretación. Sin el conocimiento técnico especializado pero con la competencia que le convierte en un verdadero experto detecta, tal vez inconscientemente, el dispositivo que realmente evidencian los aportes interpretativos de su ídolo musical.

La referencia a los recursos que hacía el coleccionista alude precisamente a los elementos que diferencian el quehacer aragonero respecto al de otras orquestas de similar formato y catálogo, limitadas o ausentes en las muestras discográficas y que fueron utilizados sistemáticamente en pos del éxito, entre ellos: inserción del bolero en el danzón, combinaciones de boleros con trabajo vocal al estilo sonero, solos extensos de varios instrumentos, inclusión de varios estribillos, la interpretación de géneros musicales no privilegiada por la discografía oficial como es el caso del danzón. Fue esta una de las maneras de visibilizar los aportes particulares que la orquesta entregaba a cancionero bailable de la Isla a partir de su repertorio, gracias a su capacidad de poner a dialogar con fluidez, en un mismo espacio, los códigos de los programas en vivo y los del bailable popular.

Por otra parte, es una muestra amplia y diversa del desempeño de la orquesta en función acompañante de prestigiosas figuras del patio y el extranjero, representativos de los más diversos estilos y géneros (boleristas, soneros, trovadores, cantantes líricos, declamadores, etc., de los cuales Agüero guarda unos 100 testimonios sonoros con el reto que impone la inmediatez y la diversidad interpretativa, en lo estrictamente musical. Este rasgo enriqueció notablemente el acervo de la orquesta, exigió y engrandeció su versatilidad y amplió de manera considerable los márgenes de su repertorio.[1] No obstante quedan inéditos importantísimos encuentros que ameritan su rescate y difusión y que permanecen casi anónimos —fundamentalmente— en la colección personal de Fernando Agüero.[2]

El rescate de estas grabaciones es bien aportativo no solo porque recogen los diversos modos en que la interpretación de cada tema acogía aquellas variantes que no podían llevarse a disco por razones de tiempo o intereses de las disqueras, sino algo tan valioso como las palpables evidencias de la interacción del público. En ellas se puede percibir el sabor de la inmediatez, de la espontaneidad, se puede sentir la euforia de un público que responde a los resortes que mueven los músicos desde cada instrumento para acentuar una empatía ya ganada, así como entregan palpables muestras de la interacción con la audiencia mediante el testimonio de cómo la reacción de los bailadores era observada por los músicos, sobre todo por aquellos que, como Richard Egües en la flauta, llevaban el peso de la improvisación.

Entre los registros sobresalen por su particularidad El negrito del batey, grabado con Alberto Beltrán en El show del mediodía con Germán Pinelli, el primer bolero que se insertó en el danzón Naranjo y Lucas: Cantando quiero decirte lo que me gusta de ti,  los temas junto a Orlando Vallejo con la Aragón y la actuación en el Palladium donde el tresero Arsenio Rodríguez comparte escenario con los aragones de manera espontánea.

Tras la grabación original también recorrió parte de la Isla.  Su colección se nutre no solo de las tomas radiales o televisivas sino de las gestionadas por él mismo en los bailes populares. Entre esos viajes tras la grabación única, rememora el que hizo a Surgidero de Batabanó el 21 de enero del 1967, expresamente a grabar Pare cochero, con En guayabero, que no se tocaba así por radio porque eran palabras de doble sentido: “Llevé esta grabadora esta, cuando aquello tenía su caja, el micrófono, enganché unos cables detrás del piano de Pepito Palma y así fue, muy buen rato que pasé allí, en el parque del surgidero de Batabanó”.

Alrededor de la figura de Agüero se gestó de igual manera una suerte de encuentro sistemático de amigos y fanáticos de la orquesta, conocedores al dedillo de títulos, fechas, lugares de actuación y detalles de las interpretaciones. Estas tertulias o peñas, las cuales no pocas veces cuentan con la presencia de algún integrante actual o antiguo, acuñaron el verbo aragonear para referirse a esos encuentros donde los seguidores de la charanga disfrutan de su extenso catálogo. Así, junto con el archivo físico, construye un espacio social que le posibilita “establecer prácticas interpersonales, interacciones relacionadas con las emociones y los sentimientos cotidianos que desde ciertos círculos culturales se niegan y deslegitiman históricamente” (Aranda, 2013: 31).

Cuando nos reunimos en el portal, algún aragonero así como yo, me dice, oye búscame el Salsita y cariño ese, pero no el último, búscame el primero que tú lo grabaste con Pinelli, en el Show del mediodía, porque ese tiene recursos y los demás no. Pero, ¿los demás no están buenos también? –sí pero… 

De este modo, el encuentro deviene un espacio en el que, parafraseando a Jenkins, se configura “una institución de teoría y crítica con prácticas compartidas, consensuadas y aceptadas por el grupo. Unas prácticas que se pueden clasificar en función de su uso (informativas y/o interpretativas) y que tienen como objetivo demostrar la competencia” (Aranda, 2013: 36). Así mismo, se establece un sistema de juicios de valor a partir de la búsqueda de lo originalidad, lo excepcional, y establece comparaciones tanto al interior del propio repertorio de la orquesta como con similares de la época.

Concuerdo con Aranda cuando plantea que “La actividad fanática articula un modo particular de recepción, la revisión continuada, uno de los pilares esenciales de la estética del placer fanático. La revisión continua del material objeto de la actividad fanática otorga a los espectadores un alto grado de competencia” (Ibídem: 35).

Hasta el final de sus días siguió cultivando la amistad y el respeto de los aragones y acompañándolos en sus presentaciones sobre todo en Radio Progreso y La Tropical (salón de baile al aire libre). Sus registros incluyen los temas más recientes que siguió grabando de tomas radiales cuando la salud no le permitió hacerlo de manera personal en los bailables.

Fernando Aguero y Orlando Pérez en Radio Progreso (2003)

Sus grabaciones que no circulan en el mercado sino mediante intercambio con otros seguidores de la orquesta, si bien se sabe de personas poco escrupulosas que se acercaron a buscar registros para luego obtener ganancias sin dar el crédito a Agüero. Tampoco la calidad del registro ha sido un elemento determinante pues lo que importa es la particularidad del testimonio; de este modo, como capital simbólico su colección se valoriza muy por encima de la discografía oficial, limitada por las razones ya expuestas con anterioridad, al punto de que un estudio sobre el estilo interpretativo de la orquesta desconociendo los registros en vivo reportaría resultados bien diferentes.

Para quien no conoce el quehacer de La charanga eterna puede pasar inadvertido lo que aporta la colección de Fernando Agüero para entender la trascendencia tanto de la orquesta como de su labor. Su relevancia social radica en haber conseguido un conjunto de grabaciones en vivo, con un marcado grado de exclusividad y el valor de lo irrepetible, al punto de que tributa a la agrupación referencias poco (des)conocidas para la segunda generación de músicos y para muchos de los seguidores de Los estilistas del chachachá. Aunque coincide en algunos casos con tomas radiales comercializadas posteriormente, la fortaleza de esta colección radica en los registros gestionados en los bailes populares y el atesoramiento de las muestras difundidas por los medios de las que no ha quedado resguardo institucional.

Por otro lado, el estudio de este conjunto de grabaciones permite reconstruir la dinámica de la programación musical radial y televisiva de varias décadas en Cuba, sus principales actores así como las prácticas musicales que tenían lugar en estas escenas. Más allá de conocer el quehacer de una agrupación en estos medios, que sin dudas fueron elementos decisivos en la consecución y mantenimiento del éxito y la popularidad en las grandes audiencias, esto puede resultar solo un pretexto para acercarnos a la historia de la difusión nacional.

Sirva este pequeño bosquejo de su obra para rendir merecido homenaje a quien hizo de la música de la Aragón la razón de su vida.

Bibliografía mínima

Aranda, Daniel. 2013. “Teoría fanática”, en Aranda, Daniel; Jordi Sánchez-Navarro y Antoni Roug (eds). Fanáticos. La cultura fan. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya.

Agüero, Fernando. 2007-2009. Entrevistas para el documental de Ileana Rodríguez Pelegrín. Orquesta Aragón. La charanga eterna, La Habana: Ventú Producciones, 2009.

Busquet Durán, Jordi. 2012. “El fenómeno de los fans e ídolos mediáticos: evolución conceptual y génesis histórica” (on line), en Injuve. Revista de estudios de juventud, n. 96 pp. 13-29

Casanella Cué, Liliana. 2015. Orquesta Aragón. Más allá de la música. La Habana: Ediciones Cidmuc.

Enseñat Guerra, Juan Francisco. 2014. “El fenómeno fan y sus repercusiones en la vida cotidiana. El caso de los estudiantes de la Universidad de Gerona”. Tutora: Olga del Río Sánchez. [Tesis de Grado en Publicidad y Relaciones Públicas]. http://docplayer.es/68189014-El-fenomeno-fan-y-sus-repercusiones-en-la-vida-cotidiana-el-caso-de-los-estudiantes-de-la-universidad-de-gerona.html

Ulloque Germán, Héctor. 2004. Orquesta Aragón. La Habana: Pablo de la Torriente Brau.


Notas

[1] Una muestra de estos encuentros quedó registrada en los fonogramas Los aragones entre amigos y Los aragones en la Onda de la Alegría.

[2] Otros aún permanecen en las bóvedas de Radio Progreso.

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