El punto esquinero o punto borracho: reliquias culturales espirituanas

Por Saylí Alba Álvarez. Investigadora cultural

Vengan fiestas diversiones,

mujeres y más bebidas

que los gozos de la vida

tienen sus terminaciones.

El punto cubano es una de las prácticas musicales que identifica a la nación cubana, razón, entre otros aspectos, que tuvo en cuenta la UNESCO, para ubicar la manifestación, en la lista representativa de patrimonio inmaterial de los pueblos. Agrupadas las diferentes variantes en punto fijo y punto libre, han sido estudiadas por diversos autores, destacándose entre ellos la Doctora María Teresa Linares, que así lo definió:

El punto guajiro tiene cercano parentesco con géneros andaluces como las peteneras, las bulerías y las seguidillas, destaca además características notables de cantos canarios como el tono agudo y nasal, así como el empleo de inflexiones vocales algo alejadas de la afinación temporada, adornos que agregan mayor flexibilidad en la emisión del sonido.[1]

El punto espirituano, se considera un estilo del punto cubano, y aunque es oriundo de Sancti Spíritus, su cultivo ha sido muy difundido, también, en la región occidental[2] del país. Esta peculiar manera de cantar, ha sido aborda por varios autores, entre ellos el investigador cubano Argeliers León en su obra Del canto y del tiempo:

Otras variantes menos precisas son las que se localizan en un área donde aparece el empleo de dos voces. Esta manera de cantar el punto tiene su centro en la zona de Sancti Spíritus (…), de aquí que se le conozca como punto espirituano. También se le llama punto coreado, por cantarse a dos voces. En este estilo las voces se mueven por terceras y sextas, llevándose el canto con metro fijo. Esta manera de cantar el punto impide la improvisación, cantando décimas previamente escritas y aprendidas y los cantores tienden a formar grupos estables, dado que tienen que coordinar las voces.

Argeliers León: Del canto y del tiempo, p. 100.

Dentro de la clasificación del punto espirituano, se ubica el punto esquinero o punto borracho, como también se le conoce. Es autóctono de la región espirituana y es de los más antiguos que se conservan. Lleva ese nombre porque los cantadores se reunían en las esquinas de los bares y comercios espirituanos e interpretaban a dúo, décimas y cuartetas aprendidas y heredadas a través de la memoria colectiva. Estas composiciones eran utilizadas en forma de riposta, de querella, por lo cual llevaba una respuesta por otra pareja de cantadores. Por ejemplo, una pareja podía entrar cantando la siguiente cuarteta:

Canto porque sé cantar

y yo con mi canto

y de que cante sabroso

nadie me lo va a quitar.

A lo que otros dos cantadores podían contestar:

En la calle de Sobral

van a fabricar un puente

con las costillas de un guapo

y la sangre de un valiente.

Rafael Gómez Mayea Teofilito -quien fuera parte durante muchos años de agrupaciones de música campesina-, se refirió, en una entrevista a esta peculiar manera de cantar:

Yo desde muy pequeño oía a esos cantadores de esquina, porque en mi época buscar uno que tocara guitarra había que buscarlo con candil, nadie tocaba guitarra, lo más que se tocaba era bandurria, pero cantaban solo a dúo y yo oí aquello y me enamoré de aquello. Cuando yo tenía conocimiento, me decía mi padre, que esas tonadas existían desde que él tenía uso de razón, desde la Guerra del 68, […] mi papá me veía que yo me inclinaba por aquellas cosas y cantaba conmigo […] cuando yo empecé a componer hice mis puntos y mis tonadas….

Entrevista realizada a Rafael Gómez Mayea (Teofilito) por Armando Legón Toledo. Se conserva en los Archivos sonoros de la Emisora Provincial de Radio Sancti Spíritus.

Esta peculiaridad ha ganado en Sancti Spíritus una distinción que lo ubica y reconoce como parte de su especificidad y por tanto es asumido como un proceso identitario. En el periódico El Fénix del año 1953, refiriéndose al Santiago Espirituano, apareció la siguiente nota:

Al terminar la fiesta, todos eufóricos sonreímos ante los que se abrazan de caballo a caballo, deshechas las engalanaduras de hombres y bestias; ante los que se enlazan en grupos de tres, cinco o más, convertidos en harapos los trajes… sosteniéndose en balaustres de ventanas, o cayéndose por la acera… y sonreímos indulgentemente al oírles cantar:

“El Santiago ya se fue

mucho que nos divertimos

y el dinero que ganamos

a nadie se lo pedimos.”

Periódico El Fénix: el Santiago (por María Gómez Zamora) viernes 24 de julio de 1953

El Santiago Espirituano, celebración festiva, de herencia católica que se realizaba en Sancti Spíritus, daba especial acogida al punto esquinero. Así lo refirieron varios practicantes entrevistados:

 En el Santiago sí se cantaba punto esquinero, en la Feria se hacían grupos para escuchar a los cantadores, Marcial Benítez cantaba a capella, los Sobrinos hacían unos dúos que había que decirle usted (…) se oían de lejos y que voces aquellas (…) cantaban cuartetas aprendidas, una pareja cantaba y otra le contestaba, por ejemplo yo cantaba con Marcelino y me respondían otros dos, a dúo también y después cogíamos el tres y ya tú sabes…

Fragmento de entrevista realizada por la autora a Ramón Jiménez, tresero de la Parranda Típica Espirituana, tuvo la oportunidad de trabajar durante muchos años con los hermanos Sobrinos.

Sin embargo, el papel de la Parranda Típica Espirituana fundada por los hermanos Sobrino, fue fundamental en la perdurabilidad de este estilo de cantar el punto, puesto que estas cuartetas que se cantaban de forma anónima en Sancti Spíritus, uniendo unas con otras conformaron parte de su repertorio, con el que se presentaban en cualquier escenario, razón por las que quedaron inmortalizadas en el imaginario espirituano:

Cantador que se dilata

conmigo no forma coro

si tiene el pico de oro

yo se lo pongo de lata.

En varias de las entrevistas que realizamos a cultores del punto espirituano, obtuvimos información sobre esta costumbre de cantar a capella en Sancti Spíritus. Algunos aluden como Teofilito, en la entrevista citada anteriormente, que se debía a que no existía quien tocara guitarra “había que buscarlo con candil”. Otros, que constituyen la mayoría, lo asocian a los comercios. En Sancti Spíritus se hacían grandes ferias, lo mismo ganaderas que de exposición de mercancías y los ganaderos y agricultores llevaban sus cantadores de punto esquinero, que ripostaban entre ellos. Así lo refiere Róger Cuéllar, integrante de una conocida parranda espirituana:

Les cantábamos a los comerciantes que venían del campo con su mercancía, hacíamos como una representación, se cantaba y se presentaban los productos de la tierra. No eran las grandes décimas, nadie tenía escuela…

Cuando salí de mi hacienda

Traje dentro de un serón

Para vender en la hacienda

Los frutos de mi atención

Por mi mala situación

Yo he vendido muy barato

Yuca, malanga, boniato

Plátano, maíz, calabaza

Frijoles, una yaguaza,

Una gallina y un pato.

Eso se cantaba en varios lugares y representábamos el campo en el escenario, con un bohío de guano y unas matas de plátano por la orilla. Se usaba la guayabera, pantalón blanco y sombrero de guano.

Entrevista realizada por la autora a Róger Cuéllar. Año 2012. Aparece publicada en el libro de investigación El gallo que es fino y canta, Ediciones Luminaria, 2012, p.24

Con motivo de la realización de un documental sobre el punto espirituano, Ramón Jiménez, Roger Cuéllar y Orlando Toledo, cantadores de punto, expresaron sus criterios sobre el punto esquinero:

Eso eran puntos sin instrumento, eso era a capella. (…) Ahora yo estaba allá con Julio[3] y acá había dos más, entonces nosotros le tirábamos a los que estaban acá, les buscábamos la lengua, los ofendíamos, y entonces ellos salían más atrás y nos ofendían también y así empezaba la discusión, por eso es el punto esquinero. Éramos igual que los boxeadores, después que acabábamos nos dábamos las manos, ahí no se fajaba nadie.[4]

Cuando aquello en los barrios nos esperaban, les gustaba y echábamos dos o tres días en el ambiente aquel. (…) Yo siempre estuve cantando, como decía en las esquinas, esquinero, en los bares había cervezas.[5]

Los agricultores, cuando vendían las cosechas venían al pueblo, se tomaban una botella de ron y entonces se paraban en una esquina y cantaban en una tonada y entonces otro les contestaban. Entonces los Sobrinos inteligentemente  cogieron esas tonadas y las pusieron como repertorio, todas esas tonadas que se cantaban como punto esquinero fueron llevadas a la Parranda Típica Espirituana.[6]

Las composiciones que se utilizaban para cantar punto esquinero eran aprendidas por los cantadores y en los estudios de casos realizados se ha podido constatar que se han conservado a través de la oralidad. Muchas de estas cuartetas y décimas, incorporadas como repertorio por los hermanos Sobrinos, se radiaban por la Radio CMQ y hasta se publicaban en la prensa de la época.

Los cantadores de punto esquinero, que han sido entrevistados, han recordado (aportado) gran cantidad de cuartetas que se utilizaban para esta práctica.

Los hermanos Sobrino: Armando, Pascual y Marcelino, se conocieron en Sancti Spíritus como los padres del punto espirituano. Fueron los fundadores de la Parranda Típica Espirituana, agrupación que cultiva dicho estilo y que se ha preservado desde el año 1922 hasta la actualidad. Además se desarrollaron dentro de la misma como cantantes e instrumentistas. Se destacaron por el acople de sus voces y marcaron un estilo propio dentro del punto espirituano. Así lo refiere Gregorio Antonio Castillo Ramírez, cantador de punto espirituano que tuvo la oportunidad de intercambiar con ellos:

Los puntos esquineros se hacían en las esquinas, principalmente en el Santiago espirituano. Se juntaban músicos con tres, guitarras, güiros, maracas. Los Sobrinos eran los mejores en el punto esquinero y la gente le hacían coro, pero grandes cantidades de gente que nada más que sentían la música, pero no podías ver a los Sobrinos, fíjese si eso gustaba y oías que decía la gente, en la esquina tal están los Sobrinos. [7]

Los puntos esquineros se cantaban también incorporando estribillos como los siguientes:

“Y la vieja que lo supo

de un palo mató la perra

porque le parió un perrito

rabimocho y sin orejas.”

Una décima compuesta por Marcelino Sobrino, habla sobre el legado de ellos al punto espirituano y a la tierra yayabera:

Cuando los sobrinos mueran

adiós pueblo espirituano

se acabó el punto cubano

en mi tierra yayabera.

Yo no sé de qué manera

el punto se ha de acabar,

que venga otro a cantar

para que oigan primores,

van a recoger las flores

que yo les voy a dejar.

Sin embargo, el punto espirituano y su estilo esquinero aún se conserva y se emplea por cantadores que se presentan en guateques, peñas de música campesina y programas de radio y televisión, como Guateque en la Agricultura y Palmas y Cañas. Se emplea también en la Parranda Típica Espirituana, agrupación próxima a cumplir sus cien años de fundada y que preserva un amplio repertorio de puntos y tonadas que se cantan en la región desde siglos anteriores. El punto esquinero es considerado como una práctica tradicional y un exponente de nuestra cultura popular, debido a que a pesar de que desaparecieron las condiciones históricas y sociales que lo determinaron como práctica cultural, se ha transmitido de una generación a otra de cantadores, conservando su autoctonía.

Algunas composiciones cantadas como punto esquinero o punto borracho, que se conservan en la memoria de los espirituanos y forman parte del repertorio de la Parranda Típica Espirituana:

I

El gallo que es fino y canta

que venga a cantar aquí

cantará después de mí

de lo contrario no canta.

II

Vengan fiestas y diversiones

mujeres y más bebidas

que los gozos de la vida

tienen sus terminaciones.

III

En la calle de Sobral

van a fabricar un puente

con las costillas de un guapo

y la sangre de un valiente.

IV

Cantador que se dilata

conmigo no forma coro

si tiene el pico de oro

yo se lo pongo de lata.

V

Vengo de Jesús María

cantando un punto sabroso

Con mi primo melodioso

no le temo a la porfía.

Canto de noche y de día

porque el cantar me divierte

y tan solo con la muerte

dejaré la diversión.

Sírveme un trago de ron

VI

Canto porque sé cantar

y yo con mi canto gozo

y de que cante sabroso

nadie me lo va a quitar

VII

Ramoncito[8] el tembloroso

y Marín el buen muchacho

lo cogió la policía

con Joaquina, mango macho.

XIX

Vive la vida,

Entre fiestas y mujeres

Que por mucho que te apures

Tarde o temprano te mueres.

X

Tengo un primo natural

que mi segundo no lleva

para que coma candela

el que no sepa cantar.

XI

Que ganas tengo Dios mío

que el río haga una creciente

que traiga mucho aguardiente

también tabaco torcío.

X

Ven cubano cuando quieras

que te vamos a esperar

para cantar y bailar

en la tierra yayabera.

XI

Por la calle de la Gloria

ya no se puede pasar

porque hay una tijerita

XII

Por la calle de la Gloria

maldicen las malas lenguas

si quieres venir, no vengas

yo te traigo en la memoria.

XIII

Cantaba Emilio Solano

en compañía de Miguel

vicentico y Rafael

¡Ay! Un lindo punto cubano.

XIV

Que placer y qué alegría

tienen los espirituanos

cantar un punto cubano

allá por Jesús María.

Algunos de los estribillos más comunes, utilizados en el punto esquinero son:

I

Y la vieja, que lo supo

de un palo mató la perra

porque le parió un perrito

rabimocho y sin orejas.

II

Oye Maruca

oye Maruca,

bien lo sabes,

que para abrir una puerta

no se necesita llave.

III

A zambumbear,

a zambumbear con agua e´ coco

si se mueren las mujeres

los hombres se vuelven locos.

IV

Anota Flora

pita camión

se está llegando la hora

de darme un trago de ron.

VI

Si muero en la carretera

mira no me pongan flores,

mira no me pongan flores.


NOTAS

[1] Tony Évora: Orígenes de la Música Cubana, P. 45.

[2] El cultivo del punto espirituano se ha extendido a la región occidental a través de las grabaciones, de los festivales y encuentros de música campesina y especialmente entre los niños y jóvenes de Mayabeque por el trabajo docente y metodológico realizado por los talleres de repentismo infantil.

[3] Se refiere a Julio Toledo Morales, integrante de la Parranda Típica Espirituana, percusión y voz segunda.

[4] Entrevista realizada en el año 2013, a Ramón Jiménez, por el equipo de dirección del documental Los Reyes de la Parranda (inédito).

[5] Entrevista realizada en el año 2013, Roger Cuéllar, por el equipo de dirección del documental Los Reyes de la Parranda (inédito).

[6] Entrevista realizada en el año 2013, por el equipo de dirección del documental Los Reyes de la Parranda (inédito), a Orlando Toledo, integrante de la Parranda Típica Espirituana, agrupación de la que fuera su director, después que se jubiló Marcelino Sobrino, fundador y director de la agrupación.

[7] Fragmentos de entrevista realizada por la autora en mayo de 2014. La entrevista completa aparece en el libro Cifrado en el aire (inédito).

[8] Personaje popular espirituano.

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