Entreclaves…El estilo salsero-timbero de Alain Pérez: de Hablando con Juana a El cuento de la buena pipa

Por: MSc. Janet Rodríguez Pino. Musicóloga y percusionista

Desde su regreso a Cuba, Alain Pérez ha conquistado al público cubano bailador con sus producciones discográficas, conciertos multitudinarios en eventos como el Festival de la Salsa, presentaciones en programas televisivos y radiales, audiovisuales inscritos al concurso del videoclip cubano Lucas, entre otras acciones de gestión y difusión. Masivo y popular, el resultado artístico de Alain Pérez y su Orquesta responde a los códigos de la sociedad cubana actual e integra altos valores musicales.

Sus experiencias artísticas previas, entre las que destacan su participación como bajista en la orquesta de Isaac Delgado durante la década de 1990, así como su posterior desempeño en España como bajista y arreglista de Paco de Lucía, han convertido a Alain Pérez en un músico muy completo, conocedor del jazz y sus técnicas de composición. Asimismo, ostentando la condición de multi-instrumentista, ha interpretado en conciertos y clases magistrales, el bajo eléctrico, la guitarra, el piano, las pailas, las tumbadoras, entre otros instrumentos.

Tres álbumes comprenden la discografía producida por Alain Pérez en Cuba durante los últimos siete años: Hablando con Juana (2014), ADN (2017) y El cuento de la buena pipa (2020). Sus puntos en común son el tratamiento de temáticas y textos alusivos a la cultura popular, los cruces intergenérico-musicales y la amplia variedad tímbrica en función de la orquestación; pero cada uno de estos discos tiene personalidad propia y refleja las vivencias culturales de su autor.

Específicamente, El cuento de la buena pipa es un fonograma que revoluciona algunos convencionalismos establecidos en torno a la música popular bailable actual y trata la temática de la figura femenina con singular delicadeza. Producido por el sello Egrem, el álbum fue nominado a la presente edición del Premio Cubadisco 2021 en las categorías de Música Popular Bailable, Diseño Gráfico –por Michel Faz Fajes–, e Ingeniería de Sonido –por José Raúl Varona y Daelsis Pena–. La dirección musical, la composición y los arreglos del CD fueron realizados por Alain Pérez, que contó con la colaboración de su padre, Gradelio Pérez, para la mayoría de los textos de las canciones.

En las producciones fonográficas de Alain Pérez, la dicotomía entre salsa y timba es una notable preocupación estética; aunque esta es una cuestión irresoluta en la teoría musicológica, en la práctica musical algunos arreglistas encuentran soluciones compositivas para complacer el gusto estético propio y el del público. Tal comportamiento musical persiste y se exacerba en el álbum El cuento de la buena pipa, donde los temas de salsa y timba se desarrollan por caminos sonoros diametralmente opuestos.

Las Fases de la luna es una canción salsera que versa sobre el amor y asemeja retóricamente las distintas fases del satélite con las actitudes cambiantes de la fémina a quien va dedicada. “Según la luna, me quieres; según la luna, te quiero”, expresa Alain Pérez en contracanto con el sonido sedoso del trombón. La armonía dispuesta en acordes mayores suspendidos y progresiones clásicas de II-V-I, aligera el tejido sonoro y otorga el primer plano al texto poético.

Otros temas de salsa proponen una estética de lo picaresco. Por ejemplo, El tic tac de La Habana describe a la mujer bailadora, presente en todos los ambientes festivos de la ciudad. El estilo salsero de esta pieza incluye los bloques de percusión típicos del género, pero se adorna con el timbre peculiar de la guitarra eléctrica, reconciliando sonoridades indistintamente asociadas con lo tradicional y lo moderno.

Por su parte, los temas Dar y recibir y Modo avión exploran la relación entre lo latinoamericano y lo afrocaribeño en el contexto salsero. En Dar y recibir el son protagoniza la fusión de géneros, mientras que en Modo avión, si bien el diseño inicial de la guitarra parece conducir a una cumbia, el tema desemboca en una salsa que claramente se percibe como puertorriqueña o venezolana. Un rasgo inusitado en la producción discográfica de Alain.

Hacia otra línea estética, los temas timberos del álbum guardan mayores similitudes entre sí. Por lo general, estas canciones suelen ser concebidas como una especie de crónica socio-musical, pues devienen manifestaciones simbólicas de la cultura popular y de diversas realidades sociales. Ejemplo de ello son los sencillos Sin luz y sin agua, Pa’ eso estamos y El cuento de la buena pipa, este último tema que nombra al fonograma. Musicalmente, Sin luz y sin agua y Pa’ eso estamos recrean fórmulas timberas utilizadas anteriormente en los álbumes Hablando con Juana y ADN, como los bloques de percusión, y el pedal con bomba que energiza y convoca al bailador.

Paralelamente, algunos de los temas timberos proponen interesantes combinaciones instrumentales. En El cuento de la buena pipa destaca el saxofón barítono dentro de la sección de vientos. Mientras, en A mí no me importa se mezclan timbres novedosos en este contexto como la guitarra eléctrica y la trompeta con sordina. Finalmente, la guitarra acústica realiza punteos y giros flamencos en la canción Punto de partida, un tema que posiblemente alcance a resolver aquella dicotomía entre salsa y timba.

El álbum también asume otras hibridaciones de géneros y estilos de la música cubana tradicional, bailable y folklórica. En este sentido, Sabor de mi rumba resulta especial dentro del disco, pues otorga protagonismo al conjunto de percusión integrado por Adonis Panter, de la agrupación Osain del Monte, junto a otros tamboreros invitados. La formación instrumental resultante es la yuxtaposición de la orquesta de Alain Pérez con el conjunto de tambores batá, innovación que representa una reinvención estilística de la agrupación timbera.

Asimismo, el sencillo Son con moña evoca la sonoridad de Benny Moré tanto en la forma de cantar como en el manejo de la orquestación y la armonía. Esta canción muestra un gesto de gran sensibilidad, pues Alain Pérez honra a su progenitor y celebra a la localidad de Manacas Iznaga, pueblo donde nació.

Finaliza el disco con una sonoridad diferente, inesperada, con la suavidad de la pieza Tu nombre en un bolero, en la que Alain Pérez se acompaña por la Camerata Romeu, dirigida por la Maestra Zenaida Romeu. Consecuentemente con el género, resurgen los tópicos del amor y la nostalgia, y prevalece la cualidad tímbrica de la cuerda tanto frotada como pulsada, en un íntimo diálogo entre la guitarra acústica y la orquesta de cámara.

Desde Hablando con Juana hasta El cuento de la buena pipa, Alain Pérez ha demostrado ser un artista excepcional, que transforma el sonido de su orquesta en cada experiencia fonográfica, y que conserva, a su vez, la humildad de aquel hombre de pueblo, de barrio o de ciudad que se debe a su público.

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