El ISA, “45 Aniversario”… Remberto Depestre de la Torre: un maestro singular.

Por Msc. Harold Hernández Lozano. Tubista, profesor y artista Wessex

Fotos: Cortesía del autor

Abordar la vida de alguien tan importante para la cultura cubana, y sobre todo para ese instrumento tan alejado del conocimiento general como es la tuba y su “hermano pequeño” el bombardino, es para mí un honor y un lujo inesperados, y sobre todo una posibilidad inaudita de poder, de alguna forma, rendirle un homenaje merecido a quien considero una persona sumamente importante en mi vida tanto tubística como social. 

Remberto Segundo Depestre de la Torre es nacido en la archiconocida y afamada Villa de Remedios, en el centro de nuestro caimán dormido. Conocí a Depestre, como le llamamos todos, cuando era un niño que asistía a los ensayos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba los fines de semana y vacaciones, pues allí tocaban mis padres Jorge Hernández (violista) y Carola Lozano (contrabajista), así como mi tío/padrino Alberto Batista (trombonista), conocidos todos en el gremio musical de nuestra isla.

Era los algo ya lejanos inicios de los años 90 cuando el consabido deber del Servicio Militar, que a todo cubano del sexo masculino llama en su juventud más pujante, me dio la posibilidad de pasar esa inolvidable experiencia formando parte de la Banda de Música del Estado Mayor del Ejército Occidental tocando la tuba, pues resultaba y evidentemente sigue siendo, un instrumento de los llamados carentes y/o especiales. Fue en ese momento cuando comencé seriamente a aprender con el que, sin dudas, es el padre de la tuba en Cuba. 

Su formación autodidacta, excelencia como músico y genialidad como persona lo han hecho acreedor de méritos que a, mi juicio, han tardado en llegar, aunque no soslayo la importancia de que le hayan llegado en vida. 

Su anecdotario conmigo es extenso y rico, y me parece oportuno compartir gustoso algunos hechos, como muestra de excelso homenaje a su obra y buen hacer. 

En mis inicios como estudiante, Depestre, con ese carisma y cercanía que le caracteriza me invitaba a recibir clases en su casa.  

El autor con el Maestro Depestre.

Se daba el caso de que un servidor no colocaba correctamente los dedos en las espátulas de la tuba… los regaños y las llamadas de atención eran constantes hasta que, evidentemente cansado, llamó a Miriam, su esposa, a quien también aprovecho para agradecerle su cariño para conmigo y le dijo: “Tráeme las tijeras de podar que en cuanto levante los dedos otra vez, se los corto”. Podrán imaginar mi sorpresa e impresión ante semejante insinuación (Sonríe)

Sousaphone

Otra anécdota que Depestre contaba con no poca hilaridad era la ocurrida luego de un pasacalles por nuestro malecón habanero con la Banda de la Policía Nacional, agrupación hoy lamentablemente desaparecida, pero de la cual salieron muchísimos referentes de la música y la docencia cubanas. Una vez terminó dicho recorrido, se montó en la guagua con dirección a la sede de la banda olvidándose el sousaphone en el acerado.

Al percatarse de tamaño olvido, volvió con poca esperanza de encontrar el instrumento y cuál fue su sorpresa cuando halló a varias personas alrededor del instrumento cavilando y preguntándose que cosa era eso tan raro, blanco y dorado, con una forma tan peculiar. Increíble.

En fin, esta y otras anécdotas servían de breve descanso en las clases que recibíamos una serie de aspirantes a tubistas y yo dos veces por semana en la sede de la Orquesta Sinfónica, en la antigua Sinagoga de las calles 17 y E del Vedado.

Ya como estudiante suyo en la ENA, nuestra cercanía y amistad trascendió los planos de profesor y alumno, y nos hicimos amigos: honor que aún conservo.

Esta oportunidad de acceder al sistema de escuelas de arte mediante el plan de estudios de instrumentos deficitarios (fagot, contrabajo, tuba, entre otros) me permitieron coincidir con otros compañeros que interpelados para este breve homenaje en forma de artículo me hicieron rememorar experiencias y concluir que sus sabios consejos nos condujeron a todos por el buen camino musical, y su sapiencia del mundo nos ayudó, y mucho, a desenvolvernos socialmente, complementando lo aprendido en casa, tanto en lo musical como lo personal, hecho que le agradeceremos sus alumnos toda la vida. 

Su flexibilidad a la hora de elegir las obras de estudio era muy interesante, pues mezclaba su idea de programa con las que traíamos los alumnos, lo cual nos hacía sentir seguros a la hora de enfrentar un examen. 

Era muy proclive a tocar con los alumnos, de hecho fomentaba la interpretación de duetos, tríos y cuartetos de tubas aunque las piezas no fuesen originales, eso era algo normal, por tanto él participaba para dar apoyo moral y musical.

Depestre siempre tuvo las ideas muy claras y así lo expresaba a cada instante u oportunidad que se le presentaba ante la pregunta de un alumno. Expresiones como “Los músicos somos capaces de hacer de todo”, eran una constante ante cualquier adversidad no musical que un alumno le presentase, ya fuese aprender a manejar o acometer un nuevo proyecto social o personal.

Todos sabemos que es muy común que un alumno que no ha estudiado con la calidad suficiente ante un error se escude en la manida frase de “…pues en mi casa me salía mejor…”. Pues bien otra expresión muy típica de él, y de otros profesores de la vieja escuela, ante este hecho era “…pues recoge tu instrumento y vámonos”, y ante la incredulidad del alumno por esa actitud les respondía “…¿no dices que en tu casa te salía mejor? Pues vamos para allá a ver si te sale bien la obra”.

Volviendo a mi experiencia más personal, su confianza en mis posibilidades le llevó a invitarme a sustituirle en la Orquesta Sinfónica en más de una ocasión como parte de su plan de prácticas profesionales y proponerme a la Banda Nacional de Conciertos como formación para cumplir con las prácticas Pre-Profesionales preceptivas en el último año de la carrera.

Fue precisamente en el concierto final de dichas prácticas donde me hizo una de las suyas. En contubernio con el solista de la banda en esa época, acordaron que este solicitaría un permiso de última hora para ponerme a prueba como primer tuba y solista de la banda in extremis, con un repertorio que tenía más de un solo de enjundia con el fin de evaluarme.

Luego me enteré que el solista no estaba enfermo y ambos presenciaron el concierto que se realizó a la entrada del Palacio de los Capitanes Generales escondidos entre los árboles del parque.

Al terminar mis estudios profesionales, la situación de la tuba no era muy halagüeña para continuar estudios en el ISA, pues la especialidad no existía en esos momentos (mediados de los años 90). Por cuestiones inherentes al sistema de méritos pedagógicos y de titulaciones que deberían poseer los docentes de nuestra magna casa de estudios artísticos, no se impartía la especialidad de tuba porque no existía nadie que tuviese la titulación superior que se demanda para poder ejercer como profesor en un centro de enseñanza superior. 

Lamentablemente, Depestre no poseía la titulación requerida y pese a que méritos le sobraban, obviamente, no fue posible iniciar la especialidad hasta varios años después cuando una dispensa administrativa resolvió el “problema burocrático”, usando una figura o nombramiento igualmente oficinesco como es la “Titulación por Otorgamiento” por sus más que sobrados méritos artísticos y docentes, cuestión esta que le permitió a él y a otros en su misma situación de falta de titulación, pero con un más que demostrado reconocido prestigio, acrecentar la valía de nuestras enseñanzas artísticas de máximo nivel.

Esta falta de posibilidad fue lo que me llevó, en gran medida, a continuar mis estudios en tierras lejanas, de las que vuelvo con la frecuencia que la necesidad y la economía me permiten, con el ánimo de colaborar y brindar mis conocimientos a todos los tubistas cubanos deseosos de aprender. 

Este ha sido un corto pero más que merecido homenaje a alguien a quien todos los tubistas cubanos de su generación y los que hemos tenido la oportunidad de beber de su sapiencia le debemos mucho, y no hemos de olvidarlo jamás, por tanto todo esfuerzo que esté a nuestro alcance deberá ser enrumbado a hacer por que se le rindan en vida todos los homenajes que el sistema cultural de nuestra isla tenga en su haber.

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2 comentarios en “El ISA, “45 Aniversario”… Remberto Depestre de la Torre: un maestro singular.

  1. José Miguel Herrera Pochet

    Después de una terrible experiencia con el pasé de nivel (injusticia muy frecuente con los que no son hijos de PAPÁ) Mi hijo menor fue su alumno por cuatro años, fue y es muy feliz,aún visita con frecuencia a su profesor o simplemente depestre (a pesar que no lo reconoce) Es el profesor de música más querido por sus alumnos o CÓMPLICES MUSICALES diría yo.COMO padres le estamos muy agradecidos

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