El contrabajo y las contrabajistas en Cuba

Por MSc. Adays Marrero Núñez. Contrabajista

Este trabajo responde a una interrogante que me he hecho desde mis primeros pasos en el mundo de la música y desde mi primer encuentro con el contrabajo: ¿Por qué este instrumento ha sido ejecutado, preferiblemente y en su mayoría, por hombres? ¿Las mujeres no podemos tocarlo? Es muy común escuchar frases como: «este instrumento es muy grande para ti, es poco femenino; ¿te gusta?», entre otros criterios que han sido recurrentes a lo largo de mi carrera como contrabajista.

Haciendo un poco de historia, el contrabajo es el mayor de los instrumentos de cuerda frotada y el de sonoridad más grave. Su origen no tiene fecha precisa. Esto ha suscitado muchas discusiones entre los expertos y no ha habido unanimidad; sin embargo, podemos afirmar que el contrabajo que conocemos actualmente, es un híbrido que se fusionó del violín y la viola de gamba, y conserva características de ambos.

Durante los siglos XVIII y XIX el contrabajo comienza a ganar notoriedad en los salones de concierto en Europa y pasa a ocupar un lugar en el ámbito musical; sin embargo, dejó de ser un instrumento secundario con la aparición en escena del gran virtuoso del contrabajo, el italiano Carlo María Doménico Dragonetti (1763–1846), que compuso muchas obras para el instrumento, hasta ser considerado el solista más destacado de su época.

En el siglo XX se inicia el verdadero renacer del contrabajo, que se evidencia en varios estilos de la música: la clásica, la popular (jazz, blues, salsa, entre otros géneros). El instrumento comienza a adquirir una importancia sin precedentes que ha llegado hasta nuestros días. Ya es casi imposible concebir una agrupación de cualquier género de la música sin tener en cuenta el contrabajo, o, en su defecto, el bajo eléctrico. Esto le ha llevado a convertirse en el pilar indiscutible en que se sustentan la melodía y la armonía, protagonismo que se le había negado durante décadas.

I

Sobre la presencia del contrabajo en la cultura cubana, pocos son los referentes que se encuentran con relación a este tema. Todo parece indicar que su aparición en el ámbito musical lo proporcionan las bandas de música del siglo XIX.

Según Fernando Ortiz: «El contrabajo fue uno de los instrumentos cordófonos de los blancos, que los músicos afrocubanos adoptaron con agrado. No llegó a Cuba sino entrado ya en el siglo XIX y enseguida se amaestraron en él los músicos de color que figuraban en todas las orquestas de Cuba, hasta en las de las catedrales.”

Ortiz, 1955, pp. 73-74.

El estudio del contrabajo se producía, supuestamente, por tradición familiar y no se ha encontrado bibliografía ni estudios sobre el tema; tampoco música escrita para este instrumento. Con el decursar del tiempo y el desarrollo de otros géneros de la música cubana del siglo XX como el son, la guaracha, el chachachá, el mambo, entre otros, y de agrupaciones de música popular, con el objetivo de satisfacer las necesidades de los salones de baile o, en su defecto, la realización de fiestas populares, se fue ampliando las potencialidades tanto del instrumento como de los instrumentistas, aunque todavía no se puede hablar de una escuela del contrabajo organizada y estructurada en la cual se aprendiera a tocarlo, como ya existía con el piano, la guitarra, entre otros..

Lo mismo ocurrió con la música y la formación de instrumentistas que se dedicaron a la música clásica. No se conoce, a ciencia cierta, el momento en que apareció o se utilizó el contrabajo por primera vez; se supone que muchos iban a recibir instrucción fuera de Cuba en academias particulares y después formaban parte de nuestras orquestas. Sí se puede precisar que en 1811 se establecen representaciones operísticas en La Habana y Santiago de Cuba, con acompañamiento orquestal y que a partir de la creación de la Filarmónica en 1924, en nuestro país ya había músicos preparados para asumir dicha responsabilidad dentro de la orquesta. Después del Triunfo de la Revolución en 1959 y con el surgimiento de la Enseñanza Artística en Cuba, se contempla la especialidad de Contrabajo en los diferentes niveles: Elemental, Medio y, posteriormente, en el Instituto Superior de Arte.

II

El encuentro con el contrabajo puede darse desde muy temprana edad; a pesar de ello, está muy extendido el desconocimiento por parte del entorno familiar y social de su estudio y posibilidades. Debido a ello, es habitual que los padres al solicitar el ingreso de sus hijos en los conservatorios lo hagan en las líneas de los instrumentos más conocidos, por ejemplo: piano, guitarra, flauta y violín. Por regla general las plazas para estos últimos se ven rápidamente agotadas y es así que muchos niños con condiciones para la música son inclinados hacia otros instrumentos menos favorecidos por el gusto general. Tal es el caso del contrabajo, aunque en los últimos años se ha apreciado un acercamiento de los niños al estudio de este, como primer instrumento en su formación musical. En las investigaciones realizadas con respecto a este tema se ha visto que las preferencias de los adultos por instrumentos “femeninos” o “masculinos” han sido determinantes en la elección de la especialidad a estudiar.

Tradicionalmente ha sido un instrumento aprendido y tocado por hombres, por lo que se le califica como instrumento “masculino”. Suponemos que esta responde a diversas razones como el tamaño, la tesitura y el timbre, además de las imposiciones de la sociedad patriarcal, donde las mujeres han tenido muchas dificultades para formar parte del mundo profesional.

Los grandes pedagogos, instrumentistas y compositores del instrumento en la historia de la música siempre han sido hombres, debido, principalmente, a la invisibilidad a que estaban sometidas las mujeres. Tal es así que, con la creación en Europa de los conservatorios y la aceptación de mujeres en estos, comienzan a surgir instrumentistas solistas de otros instrumentos diferentes al piano; no obstante durante un tiempo tenían aun prohibido el acceso a todos los instrumentos de viento, además del contrabajo, el violonchelo…Este tema sobre la mujer y el contrabajo ha sido escasamente explorado y actualmente son muy escasos los trabajos o artículos que lo abordan.

A principios del siglo XX podemos citar la figura de Mabel Johnston o Mabel Dolmetsch, destacada intérprete de la viola baja, el violone, el clave y el arpa, además de su condición de profesora. Junto a su esposo Arnold Dolmetsch, ambos se dedicaron a fabricar instrumentos y a la interpretación de la música antigua en el siglo XX. Ella es la primera referencia que nos ha llegado de una instrumentista femenina.

En los años 80 aparecen en el Reino Unido contrabajos más pequeños, lo cual favoreció a que el concepto de masculinidad del contrabajo disminuyera y encontrara el instrumento cada vez más la representación femenina en su estudio. En nuestro país, la presencia de la mujer con relación al contrabajo se ha comportado de la misma manera. Poco a poco hemos ido alcanzando puestos que antes solo pertenecían a los hombres. Lo mismo sucede con la enseñanza y el profesorado, donde hoy podemos ver mayor representatividad femenina.

III

De manera más detallada, en esta ocasión nos centraremos en la presencia de la mujer en el estudio del contrabajo, y, en particular, en las estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA).

Hemos analizado los datos de matrícula de dicha institución desde su creación en 1976 hasta la actualidad, referentes al alumnado femenino, graduadas o no de contrabajo. Para ilustrar la situación de género en la especialidad, accedimos a los datos académicos que se encuentran en la secretaría del ISA.

Veamos la distribución del alumnado según el sexo:

Matrícula general de contrabajo (1977-2020)MasculinoFemenino
109 estudiantes7237

La representación masculina va a ser de un 66,5 % y la femenina de un 33,94 % con relación al total de estudiantes matriculados.

Graduados a partir de 1981MasculinoFemenino
895732

Los graduados masculinos van a representar el 64,4 % y las femeninas el 35,5 %.

BajasMasculinoFemenino
20155

Ahora iremos analizando por años cómo se ha comportado la matrícula de graduados:

 198119821983198419851990199119921993
M321211531
F_1____1__
 199419992003200420052006200720082009
M213_41411
F___11_241
 201020112012201320142015201620172018
M341111222
F21_22_243
 20192020
M32
F31

Los datos anteriormente analizados demuestran como el alumnado femenino no supera el masculino, y sí podemos hablar de una neutralidad y un avance con respecto a esta igualdad entre ambos géneros, en tanto en algunos años ha prevalecido una abrumadora presencia femenina en comparación con la masculina.

De las contrabajistas no graduadas podemos decir que solo 5 de las matriculadas no llegaron al término de su objetivo, lo cual representa el 4,58 % de las egresadas.

Las contrabajistas graduadas han sido un ejemplo a seguir desde la figura de la primera: Carola del Carmen Lozano Ferrer, inspiradora para todas las que le sucedimos. Fue ella la primera mujer que formó parte de la Orquesta Sinfónica Nacional. Más adelante, en el tiempo, se fueron sumando otras féminas como Caridad Zaldivia Lores, Yoandra Gerier Cordovés, Ibel Guilarte Díaz, Melissa Martínez Riveron, Indira Ramos Matalón, Anabel Chávez Díaz, Dianelys Hernández Oliva, Adays Marrero Nuñez, Liset Liusvila Toppe Benitez, Nayleé Lorié Rivaflecha, Anamary Falcón Bañal, Susana Rivero Cangas, Isabel Barciela Rodríguez, Yanela de la Concepción Díaz, Jessica Poey Ponce, Beatriz Ojito Boza, Darianna Videaux Capitel, Carmen Camila Olivares Mestril, Mailin Pérez González, Tiziana Bárbara Acosta Pérez, Gabriela Couret González, Camila Daniela Felibert Gutiérrez, Olivia Rodríguez Caballero, Rachel Iris Bouza Moré, Sindia Frómeta Perera, Gloria Leticia Liens Álvarez, Diosilena González Santos, Maylín Quintana Macías, Vilmarys Rodríguez Contreras, Wimian Beatriz Hernández Reyes.

En estos momentos no hay distinción de género en el estudio del contrabajo. En los conservatorios podemos encontrar alumnos y alumnas, estas últimas tomando como referentes a todas las graduadas del Instituto Superior de Arte anteriormente citadas, y a quienes podemos encontrar como instrumentistas en disímiles orquestas a nivel nacional e internacional o como profesoras en los diferentes conservatorios.

Si bien todavía la representación femenina es menor que la masculina, podemos afirmar que se ha avanzado en el camino de la igualdad. Mucho hay que investigar en este campo y esperamos que este sea el primero de muchos trabajos futuros.

Algunas de las contrabajistas graduadas en el Instituto Superior de Arte (ISA)
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