Para la historia del ISA…Un pianista sin fronteras: César López

Por María del Rosario Hernández. Musicóloga

Fotos: Cortesía de Alfredo Muñoz

Pasan los años y nos vamos olvidando de maestros que enaltecen la historia de nuestras instituciones, demasiada ingratitud. Hoy, aquí, un modesto homenaje.

Cuando profundizábamos en la labor pedagógica de Radosvet Boyadjiev emergió, como por casualidad, la figura del pianista, profesor, gestor y directivo César López Zarragoitía. De inmediato comenzamos la búsqueda de informaciones que nos pudieran esclarecer por qué su nombre resulta casi desconocido para las nuevas generaciones, incluso para las no tan nuevas. Y es que no hemos sido capaces de hacer que transcienda su labor, meritoria según los recuerdos de importantes músicos y especialistas que han emitido criterios muy valiosos. Quizás ha influido esa postura humilde que todos reconocen, su dedicación callada o que, simplemente, no impulsamos un poco el valor para que la historia pueda crear profundos cimientos.

César estudió en el Conservatorio Amadeo Roldán, impartió clases en esa, su escuela, y allí mismo se destacó como pianista acompañante y directivo a nivel de cátedra. Su presencia en el ISA fue diversa. Su tributo a esta universidad resultó peculiar: impactó en la vocación y abrió caminos definitorios.

Recuerda Marita Rodríguez[1] que, por la manera en que César López concebía y conducía la clase de Música de Cámara, ella inició su trayectoria junto al clarinete y nuestra querida Alicia Perea tuvo un interesante desempeño en la interpretación a cuatro manos. Reconozcamos que en nosotros no todo el aprendizaje transcurre bajo ese techo llamado académico, ni a partir de documentos regulatorios del proceso. Entendamos entonces como un importante valor en César, la capacidad gestora en unión con una docencia creadora.

En el ISA también fue profesor de Música de Cámara de Ulises Hernández y María Victoria del Collado (Vicky), pertenecientes, al igual que Marita, a la primera generación del curso diurno. En este marco, integró como pianista la primera composición del Trío White.

Ningún perfil de la pianística de concierto le fue ajeno. Llama la atención que disímiles intérpretes lo buscaban por su pianismo y la especial capacidad para una relación muy rápida y veraz con la partitura. Lo alaba Alfredo Muñoz, con quien hizo importantes conciertos fuera de Cuba; María Felicia Pérez refiere su capacidad para realizar transportes a tonalidades lejanas en una primera lectura y existe consenso respecto a la excelencia de su primera vista.

César López al piano, junto al violinista Alfredo Muñoz

Los metales no le fueron ajenos. El trombonista Orlando Pérez Fáez, luego de recordar que César fue el pianista que viajó con él y con el trompetista Andrés Vidal al concurso de Alemania en 1986, siendo ambos estudiantes del ISA, nos dice: “Lo más importante, su primera vista. No fallaba”.

El pianista Gustavo Corrales y el musicólogo Jesús Gómez Cairo consideran que hizo una dupla académica perfecta como subdirector de la ENA, con Alicia Perea. La efectividad en su gestión directiva fue incuestionable. Esos tiempos de la ENA en el “gusano” requirieron de ambos, tesón, inteligencia y, nuevamente, la creatividad y cultura que los caracterizó. Continuó aportándole a nuestra historia en el ámbito musical, atendiendo la música de concierto en la Dirección de Música del Ministerio de Cultura.

No podemos olvidar al César López subdirector de la Orquesta Sinfónica Nacional. Trabajadoras[2] de aquellos tiempos en la institución hicieron especial énfasis en sus elevados valores humanos, su sentido de la justicia y la dedicación al trabajo. Para Jorge Hernández,[3] se ocupó mucho de la programación de la orquesta.

Con una amplia experiencia acumulada, el Maestro viaja a México y se establece en el estado de Zacatecas. Desde su Universidad Autónoma continuó su labor gestora, pedagógica e interpretativa, y contribuyó a las relaciones de la misma con el ISA. El flautista Miguel Hudson[4] nos informa acerca de su activa participación en proyectos de todo tipo; de especial impacto su colaboración a principios de los años noventa a Ninón Lima,[5] con la creación del Taller de Ópera de la universidad, que devino Compañía de Ópera del estado. Presentó junto a ella múltiples recitales en Zacatecas, Aguascalientes y otras ciudades. No fue su primera filiación al canto ya en Cuba había sido el pianista de la soprano Lucy Provedo.

La Cátedra de Piano de la Universidad de Zacatecas hace más de veinte años realiza jornadas artísticas en su honor, que son presentaciones durante toda una semana de alumnos de piano y artistas foráneos de distintas instituciones educativas y profesionales del país. De esta manera lo honran y recuerdan.

Volvemos a los resultados de su labor como educador, con las ideas de artistas que fueron sus alumnos, el mejor homenaje a su integralidad:

Marita Rodríguez: “Mi amor por la música de cámara empezó por él”.

Ernán López-Nussa: “César fue uno de los pedagogos más importantes de la pianística cubana”. “Tuve tres profesores maravillosos: Vivian Lamata, Jorge Gómez Labraña y César López”. Gustavo Corrales:[6] “Merece que lo mantengamos vivo”-

Y justamente para contribuir a ese reclamo, compartimos la visión, desde el afecto, de uno de esos entrañables alumnos.

César, mi maestro

César, más que una persona muy bien informada. era un hombre culto. Alguien transformado, elevado por el conocimiento. Y era un poeta. De esas raras personas que no ven la misma realidad que la mayoría de los otros. De esos seres que se mueven en la ciudad para ver sombras, reflejos, colores; que conforman historias al instante al oír una frase, o un canto… que organizan mentalmente una pintura conocida con fragmentos que el azar les presenta durante un paseo. De esos seres que ven señales, guías en los rejuegos del azar. Alguien que interpreta, que fabula constantemente la realidad. 

Un profesor transmite conocimiento; un maestro, sabiduría. César era un magisterio andante. Estar con él era ilustrarse. Educaba constantemente. Era su naturaleza, su esencia. Si de su boca no salía el saber, lo emanaba su persona, lo revelaban sus gestos, sus acciones, sus reacciones. César López asumía la enseñanza desde una concepción holística. Para él adquirir una extensa y cuidada cultura general tenía el mismo grado de importancia que las horas que el estudiante dedicara a su instrumento. Para expresar musicalmente con imaginación, con profundidad conceptual y emocional, ambas cosas debían ir de la mano. Mientras más rico fuera el mundo interno del estudiante y más dominio de su instrumento adquiriera, más se acercaba este a la excelencia. 

César era minucioso, dedicado y paciente al enseñar. Además de las clases en la escuela, me citaba a su casa los domingos y trabajábamos desde la mañana hasta la noche. Esas clases incluían audiciones analíticas –desde Kathleen Ferrier hasta Keith Jarrett–, almuerzo con su familia, conversaciones etc. Su imaginación no tenía límites a la hora de hacerse comprender. Recuerdo que una vez para ayudarme a lograr cierto tipo de sonido en el piano, me hizo sentir el musgo sobre las piedras con la punta de mis dedos y sentir la almohadilla de las patas de un gato en otro caso.

Constantemente comparaba el lenguaje con el discurso musical y hablaba lo mismo de comas y puntos que de frases y semifrases. Para él la música era un lenguaje para expresarse. Me insistía en la asimilación de un cierto distanciamiento en el proceso de interpretar como un aspecto indispensable: Se debe transmitir emociones desde el control, pues sin control no podrá haber precisión y sin esta las emociones intencionadas sonarían desbalanceadas y sin arte. Como si uno se observara a sí mismo y controlara la acción al tocar.

César López Zarragoitía. Guantánamo, Museo Histórico

Me aconsejaba experimentar la vida conscientemente. Vivir y al mismo tiempo observar las vivencias. Andar observando, escuchando, sintiendo y fijándolo en la memoria. Así, me afinó con la naturaleza. Siendo tan joven yo y aprendiendo tanto de todo y de todos, la mente lo absorbía todo, pero también lo procesaba constantemente todo. César me enseñó a sentir la brisa en la cara, a disfrutarla; me hacía notar ese melancólico color de algunos ocasos sobre los muros de la ciudad; me reveló el beneficio de pararse frente al mar, el beneficio de ser consciente de la respiración. Me enseñó a escuchar los silencios pues todo espacio produce silencios diferentes.

“Dudar de todo”, decía. No para crear un escéptico sino para atizar la curiosidad. No conformarse con lo que se lee, con lo que se dice, con lo establecido. Mantener la mente abierta e ir más allá y buscar uno mismo, inquirir, para obtener una idea más amplia y profunda de las cosas. Y sobre todo para formarse una opinión propia. Así, a veces me hacía concebir dos o tres diferentes versiones interpretativas de una misma obra. Aprendí con él que, más que juzgar, es más sabio observar y tratar de comprender. Aprendí a evitar definiciones rígidas y opiniones categóricas pues todo tiene una parte que no vemos, una parte que se oculta, que desconocemos.

Como no quería deshacerse de sus viejos pianos para comprar nuevos, tenía dos de cola y uno vertical. Uno de los de cola lo compró a una pareja de ancianos que, muy necesitados, le pedían una cantidad de dinero inferior al valor del instrumento; él les pagó su verdadero valor.

Ayudaba a cuantos podía. Encontraba siempre lo mejor en la gente y era capaz de separar el daño de la persona misma. Daba y le costaba recibir. Se sentía más cómodo en escena acompañado de otros músicos que solo.

Su familia lo llamaba Pupy, algunos estudiantes, El César. Admiraba profundamente la humilde grandeza de San Francisco de Asís. En su estudio había un único retrato y era de José Martí. Yo, sobre mi piano, he tenido siempre uno suyo.

Gustavo Corrales Romero.


NOTAS

[1] María de los Ángeles Rodríguez Correa.

[2] María Antonieta Colina y Mayda González eran las secretarias de la dirección de la OSN en la etapa en que César López era subdirector.

[3] Violista, director del Cuarteto de Cuerdas de La Habana. Fue integrante de la OSN y de su Consejo Técnico Asesor.

[4] Graduado del ISA. Actualmente flautista y profesor de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

[5] Importante cantante y profesora del ISA hasta la década de 1990. Actualmente radica en Zacatecas.

[6] Pianista, egresado del ISA, alumno de César López en la ENA.

2 comentarios en “Para la historia del ISA…Un pianista sin fronteras: César López

  1. RENE MENDEZ FERNANDEZ

    QUE ALEGRIA INMENSA ESTE ARTICULO …HOMENAJE A CESAR LOPEZ.. GRACIAS A GUSTAVO CORRALES ROMERO ..UNO DE SUS MAS BRILLANTES ALUMNOS Y EXCELENTE PIANIS TA QUE TENGO LA DICHA DE HABER COMPARTIDO CON EL TODA UNA VIDA DE CARRERAMUSICAL …JUNTOS PUES SOMOS DE GUANTANAMO …Y COMPARTIMOS AL MARAVILLOSO CESAR COMO NUESTRO MAESTRO EN LA ENA..QUE ALEGRIA VER LA FOTOGRAFIA DE CESAR EN EL MUSEO HISTORICO DE GUANTANAMO ..DONDE ACCEDIO A COMPARTIR CONMIGO ESE DIA ..PARA YO EJECUTAR MI PROGRAMA DE ENTRADA AL ISA ESE AñO…1988…NUNCA LO OLVIDARE….GRACIAS …CESAR….

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  2. Beba Reyna

    Indudablemente que un pegagogo NATO
    Donde destacaba esa simplicidad al dar un criterio.No solo a sus alumnos.De concepto solido respecto a la tecnica pianistica y con algo muy importante.su sencillez.Estimada Ma Del Rosario figuras como el y tantos no solo no son mencionados si no olvidados su aportes.Un caso es Jorge Gomez Labraña muy amigo de Cesar,
    Loable recordatorio
    Saludos

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