Cascarita: ¿Te enteraste de la última…? A propósito de su centenario

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Fotos: Cortesía del autor

Cascarita

1

Son las doce del día del viernes 12 de marzo de 1948. Está a punto de iniciarse una nueva etapa del Circuito CMQ, en ocasión de su decimoquinto aniversario. Tras varios años en estudios instalados en la planta alta de una edificación situada en la calle habanera de Monte, frente al extremo sur del Paseo del Prado y a unos pasos del Capitolio Nacional, la popular radioemisora inaugura su nueva sede: el edificio Radiocentro, levantado en buena parte del área comprendida entre las calles L, 23, M y 21, en El Vedado:[1]

(…) un millón de ladrillos y tres millones de pies de alambres. [sic] Doce mil salidas eléctricas, 880 mil horas-hombre. La obra ha costado tres millones. (…) La Emisora es una maravilla de la ciencia.[2]

El público radioyente aprecia enseguida en sus receptores una mayor calidad de las trasmisiones. Pero, además, Radiocentro representó un cambio en los hábitos de los seguidores de CMQ: quienes asistían a los espectáculos radiales en vivo, originados en Monte y Prado, deberían, desde entonces, trasladarse a la calle 23, para presenciar los programas en el flamante Estudio Dos.[3]

Una de las grandes atracciones de “la Q” lo constituía el programa Carnaval Trinidad y Hermano, patrocinado por una firma cigarrera de la época. Eran sus protagonistas un simpático cantante nombrado Orlando Guerra, conocido como Cascarita, y el intrépido locutor y animador Germán Pinelli. Y todos esperaban su diálogo inicial:

-¡¡Cá’cara…!! -Pinelli rompe el hielo.

-¡Vaya! -contesta el aludido- ¿Te enteraste de la última volá?

-¿Cuál es la última volá, Cáscara?

-Disfrazado de sol ardiente…

-¿Para qué, Cascarita?

-Para estar siempre abrazando[4] a los pollitos…

El programa era el tercero de una serie con Pinelli y Cascarita; los anteriores, Ritmo y pimienta y Ron Pinilla… por si acaso. Todos contribuyeron a la gran popularidad que alcanzó aquel pintoresco intérprete de sones y guarachas, impulsor de un estilo desenfadado, alegre, muy cercano a la expresión cotidiana popular y seguido por muchos que comenzaron a cantar bajo su contagiosa influencia. Mencionaré solo a tres de ellos: Kiko Mendive (1919-2000), Vicentico Valdés (1918-1995) y Benny Moré (1919-1963).

Sin Cascarita, considerado por los especialistas como el más importante guarachero del decenio de 1940, jamás hubiera existido un Bárbaro del Ritmo…

2

En 1932, el trompetista Julio Cueva (1897-1975) era miembro de la Orquesta Havana Casino del músico cubano Don Azpiazu (1893-1943), agrupación de gran fama mundial a partir del éxito de su versión discográfica de El manisero (Moisés Simons), grabada en 1930. Con la banda, Cueva se va a Europa y, estando la orquesta en Londres, decide separarse de ella. Inicia en 1933 una fructífera etapa que, con base en París, lo lleva a Madrid, Túnez, Trípoli, Beirut y Lisboa. Al iniciarse la Guerra Civil Española (1936), se une a las tropas republicanas como director de una banda militar. Terminada la contienda bélica lo enviaron a un campo de concentración en Francia y regresa a Cuba en 1939.[5]

Transcurridos pocos días desde su retorno a La Habana, Cueva vuelve a su natal ciudad de Trinidad, en la costa sur central de Cuba, por indicación del partido Unión Revolucionaria Comunista,[6] en el cual militaba. Su filiación política impedía que le contrataran como músico, con las consiguientes privaciones económicas para él y su familia. Meses después, recibe un importante mensaje.

Un chófer de la fábrica de cigarros Trinidad y Hermano, establecida en la vecina Ranchuelo, comunica a Julio Cueva que Amado Trinidad, propietario de la emisora CMHI de Santa Clara, quería entrevistarse con él. En verdad, el músico tenía otro objetivo: insertarse de nuevo en el ambiente musical de La Habana. No obstante, un amigo suyo insistió en la posibilidad de algo bueno en ese diálogo.

El promotor radial tenía una agrupación musical en Ranchuelo, con el nombre de Orquesta Cuban Boys de Amado Trinidad. Este, en la entrevista, propone al maestro que la escuchara, con la finalidad de que aceptara el cargo de director para, mediante su experiencia, conseguir que la banda compitiera con las grandes orquestas de la capital. Todos sus integrantes eran de Ranchuelo, con la excepción del cantante, un joven camagüeyano nombrado Orlando Guerra.

Nacido el 14 de septiembre de 1920, el muchacho había debutado en su natal Camagüey -según confirma el locutor, actor y periodista Rosendo Rosell- con la Orquesta Marquesano, dirigida por Nini Márquez. Con ella actuó en programas originados en el estudio teatro de la emisora CMJF, situada en la calle de República.[7]

Luego de apreciar a la banda, Julio Cueva concertó una nueva entrevista con Amado Trinidad y en ella afirmó que solo se haría cargo de la orquesta bajo importantes condiciones logísticas y económicas; entre ellas, el pago para un viaje a la capital a fin de contratar músicos de la provincia de Santa Clara.[8] Contra todo pronóstico, el empresario aceptó: poco después de llegar a La Habana, mientras desayunaba en una cafetería ubicada, precisamente, en los bajos de CMQ, el maestro Cueva contrató a los músicos necesarios para la orquesta, rebautizada luego con el nombre de Montecarlo. Como anunció, todos ellos eran villaclareños;[9] entre ellos, el trompetista Remberto Lara, de la villa de Trinidad, y el saxofonista Enemelio Jiménez, de la localidad de Cruces. La agrupación se completaría con el cantante Orlando Guerra y el pianista trinitario Felo Bergaza (1917-1969).

Bajo la dirección del maestro Julio Cueva, la Montecarlo consiguió altos niveles de audiencia mediante sus programas por la CMHI desde Santa Clara. Y el éxito fue tal que Amado Trinidad logró la fusión de dicha planta radial con la emisora capitalina Radio Habana Cuba. El 1 de abril de 1940 se crea la empresa radiodifusora RHC Cadena Azul y la banda se traslada a La Habana para proseguir sus presentaciones en la nueva estación. Pero, conseguidos sus propósitos, para los cuales prácticamente utilizó a la Montecarlo, Amado Trinidad no renovó el contrato a los músicos, la orquesta se disuelve y Cueva decide regresar a la Orquesta Hermanos Palau,[10] con la cual había actuado ya en 1929. Pero no va solo: se lleva a su cantante. Para el joven intérprete camagüeyano, quedarán abiertos los caminos hacia la popularidad…

Broma fotográfica en Bohemia, 1949

3

Un sándwich dio origen al peculiar apodo de Cascarita. Conocí originalmente la simpática anécdota -nada agradable para la víctima– en una de mis muchísimas visitas a la casa de Roberto Espí (1913-1999), quien fuera, durante décadas, cantante y director del célebre Conjunto Casino, una de las agrupaciones más solicitadas dentro de la música popular bailable cubana de aquellos tiempos. Muchos años después, encontré esa historia en un viejo diario caraqueño, relatada por el propio Orlando a un periodista:

 Un “sandwich” pequeño, elaborado con recortes de jamón y de queso, a un costo aproximado de tres bolívares, determinó el encumbramiento, el estrellato para el cantor y bailarín cubano Orlando Guerra, que ayer llegó desde La Habana para una temporada larga en el Casablanca Tennis Club.

-Ese bendito “sandwich” -recuerda Guerra-, me proporcionó nombre y renombre. ¿Qué les parece?

A los reporteros no les parecía muy claro el asunto. Orlando Guerra explicó que había sido en Pinar del Río, una noche, después de cantar hasta la exageración. Sentía un hambre atroz y salió en busca de algo para el estómago. En un bar cercano, compró un “sandwich” muy pequeño, pero muy caro. Cuando volvió a la orquesta ya se disponía a engullir el emparedado, cuando notó, extrañado, que el “sandwich” había resultado un “paquete”, porque sólo [sic] contenía cascaritas, recortes de jamón y de queso.

-Todavía me acuerdo de la chapa que me armaron los compañeros. Pero desde entonces me quedó el nombre de “Cascaritas”, [sic] con el que he recorrido medio Continente.

El apodo le trajo suerte. Cuando se llamaba Orlando Guerra el éxito parecía tan remoto, que a veces desalentaba. Se abrió, dejó las orquestas y se puso “Cascaritas”. El éxito vino como por encanto. Desde entonces -y según afirman los que saben [sic] de rumbas y de congas, de guarachas y de sones montunos-, “Cascaritas” es el rey del ritmo, con publicidad cinematográfica y con discos de la “Victor”. [11]

En la propia entrevista, el popular intérprete cubano de sones y guarachas comentó acerca de las tres películas donde había intervenido y confesó sus dos grandes pasiones, más allá de la música: la lectura (“no me fijo en los autores”) y el béisbol (“¡cómo se me iba a olvidar!, soy almendarista…”)[12]

4

Según reflejan los registros de la firma disquera estadounidense Victor, las primeras grabaciones de Cascarita, como vocalista de los Hermanos Palau, fueron fechadas el 14 de mayo de 1941. En atención a las muy complejas anotaciones empleadas por la Victor, el importante coleccionista e investigador discográfico cubano Cristóbal Díaz Ayala insiste en la duda acerca de si esa fecha responde, en realidad, al momento exacto de la grabación, o si corresponde a la posterior edición del disco: él califica esa costumbre como “acción retardada de la Victor”.[13] El primer tema llevado al disco fue el son montuno Tingo talango, del propio Cueva; el segundo, la rumba de Pedro Guida, músico de la orquesta, Nicolás, mírame [disco Victor 83612]. Es el inicio de una singular carrera fonográfica.

Durante ese año, los tres discos grabados por Cascarita muestran un sugerente espectro genérico: guaracha, conga, rumba, son montuno ¡y un bolero son!, Ay, amor, de Pedro Guida, vocalizado junto a Rubén González.[14] Algo muy raro, porque en toda su posterior ejecutoria, Orlando Guerra grabará solo un bolero mambo, en 1948. Su repertorio estará totalmente diseñado con géneros netamente bailables, movidos.

En 1943, pasa a la nueva Orquesta de Julio Cueva, la cual debuta el día 2 de mayo en CMQ. Al año siguiente, la banda firma contrato con la Victor, con lo cual comienza su despegue. Entre 1944 y 1949, vive su mejor momento: actúa en Venezuela, Panamá y Puerto Rico y, en Cuba, protagoniza, junto a Germán Pinelli, los ya mencionados programas radiales, todos con muy alta audiencia.

Su discografía consta de unas ciento cuarenta grabaciones: de ellas, ciento catorce ¡solo en 1946! Lleva a los discos comerciales ciento seis guarachas, dieciséis sones y cinco rumbas. Grabará indistintamente con varias orquestas: Casino de la Playa, Julio Cueva y Hermanos Palau. Ya él era la estrella.

5

Con frecuencia la revista cubana Bohemia, de circulación semanal desde 1908, informaba a sus lectores acerca de las nuevas ofertas puestas a la venta por las empresas del disco que operaban en la Isla. Sirvan como botones de muestra varios anuncios. En ellos se destaca la inclusión, en los catálogos de la RCA Victor de 1947, de las guarachas La butuba cubana y Ñénguere, ñengue por Cascarita con la Orquesta de Julio Cueva [disco 23-0716], y las tituladas Palito de tendedera y El figurín, respaldado por la Casino de la Playa [23-0699].[15] Después, en marzo de 1948, aparecen Llora y Son los bobitos, grabados también con esta última agrupación [23-0767].[16] Al mes siguiente, las guarachas Bailadores y Bueno verdá’ [23-0601][17] y una curiosidad: Suavecito, pollito, un son montuno donde Cascarita -según los registros- canta con la “Orquesta de Pérez Prado” [23-0813].[18]

Cascarita con Pérez Prado, 1948

En efecto, fue Orlando Guerra el primer cantante en interpretar la nueva creación del pianista Dámaso Pérez Prado (1917-1989). Tal y como se afirma, fue Cascarita quien propuso a la dirección de la Casino de la Playa la entrada a la orquesta del joven músico matancero, quien se desempeñaría en ella, además, como arreglista y director musical.

De tal primicia da fe este párrafo de la prensa: “Pérez Prado, el titulado ‘rey del mambo’, el músico que reclama para sí la gloria de haber sido el primero en llevar al pentagrama ese ritmo extraño que ‘Cascarita’ y su orquesta lanzaron al aire, desde la audición de la CMQ, ‘Ron Pinilla, por si acaso’, está en La Habana.”[19]

En CMQ, 1949

A comienzos de 1949, el Circuito CMQ estrena el programa Carnaval Trinidad y Hermano, espacio humorístico musical con las actuaciones de los muy populares personajes cómicos de Pototo y Filomeno (Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar) y la actriz Mimí Cal, según libretos de Álvaro de Villa, y las interpretaciones de Cascarita con la orquesta de Carlos Ansa, presentados todos por Germán Pinelli. Ya en abril -solo tres meses después- la audición consigue un rating de 14.95, de acuerdo con el reciente survey de la Asociación de Anunciantes de Cuba. El realizador radial e investigador Oscar Luis López explica:

Rating (…) no es una cantidad fija de oyentes, sino un valor promedio o índice. Una manera de expresar con números la mayor o menor proporción de audiencia que posee una emisora o programa dados…

El nivel de rating promedio de las emisoras en Cuba, en todo el ciclo de varios años investigados por la Asociación de Anunciantes de Cuba, oscilaba entre los índices de diez a doce…

Cuando una emisora alcanza el rating promedio de diez, significa que, de cada cien radios, a cualquier hora, habrá diez receptores sintonizándola como promedio…[20]

Por tanto, la cifra de 14,95 no es nada despreciable…

6

Cascarita fue el cantante más popular de su época. Si un hecho puede demostrarlo, es un repaso a la discografía: no pocas de sus creaciones interpretativas fueron asumidas por otros cantantes. Y no faltaron imitadores.

En 1944, Vicentico Valdés, quien se convertirá, luego, en destacado bolerista, decide probar suerte en México, plaza importante para los músicos cubanos, en medio del auge del cine de rumberas. Graba desde 1946, en total, dieciséis guarachas tomadas del repertorio de Cascarita y con el estilo de éste, como puede apreciarse al escuchar, en estos discos hoy desconocidos del sello mexicano Peerless, las guarachas Consuélate y La ola marina  [disco 2439], con la orquesta de Absalón Pérez. Les seguirán títulos como Pa’ la cola, Ten jabón, Por poquito me tumba y Lo último: esta última guaracha quedó grabada por Vicentico ese propio año con la orquesta de Rafael de Paz y luego, en 1947, con el Conjunto de Humberto Cané.

El también cubano Kiko Mendive –radicado en México desde 1941- fue un total imitador, pero de modo más independiente, pues solo grabó cinco obras popularizadas por el simpático guarachero. Es decir, adoptó el estilo de Cascarita para conformar repertorio propio. Los discos del sello Columbia contienen, entre otras, Rumba en Pueblo Nuevo (Horacio de la Lastra) y El caballo y la montura (Eduardo Saborit), donde Kiko canta con las orquestas de sus compatriotas Arturo Núñez y Silvestre Méndez.

Y las primeras grabaciones de Benny Moré, ya establecido en aquel país, lo muestran como admirador de Cascarita, con todas sus modulaciones y formas. Del repertorio de Orlando Guerra, Moré selecciona, entre otras, Puntillita (Félix Cárdenas) [disco Victor 70-7593] y Hasta cuándo (Rafael Ortiz) [70-7594], grabadas con el Conjunto de Cané en 1947.

7

Precisamente, Benny Moré regresa a Cuba en 1952, después de unos siete años en México. Tras conseguir una muy fructífera ejecutoria en ese país (discos, radio, cine y cabaret), acepta la invitación de Mariano Mercerón (1907-1974) para cantar con su orquesta en Santiago de Cuba. En La Habana, tiempo después, se convirtió en la voz principal de la súper banda del ritmo batanga creado por Bebo Valdés (1918-2013) y graba con la orquesta de Ernesto Duarte (1922-1988). En 1953, organiza su Orquesta Gigante, con la cual se convierte en verdadero ídolo nacional. Aquellos comienzos, cuando copiaba a Cascarita, habían pasado a la historia: ya era el Benny en su Isla.

Como consecuencia lógica de los nuevos aires musicales, el público vuelca su atención hacia el nuevo Bárbaro del Ritmo y relega un tanto a Cascarita. Sin embargo, Orlando Guerra era aún muy reclamado por melómanos de otros lares. En 1954, viaja con la Orquesta Casino de la Playa a Caracas, Venezuela. Fue un “suceso” su aparición en el Club Las Fuentes.[21] Al siguiente año, lo contratan para los famosos carnavales de Panamá. Leo en una reseña publicada en La Habana:

Ha sido locura con el “Tremendo” Cascarita, quien ha dicho que jamás se imaginó que Panamá lo volvería a recibir con tanto calor. Junto a él trabaja (…) el príncipe del bolero José Luis Moneró,[22] instrumentista, cantante de fama continental y espléndido trompetista, que vino directamente del Casino Broadway de Nueva York… Cascarita y Moneró volvieron a juntarse después de muchos años, cuando hicieron las delicias en el Escambrón Beach Club de San Juan de Puerto Rico. Ahora triunfan y forman un espectáculo ameno y distinguido. ● BENNY MORÉ volvió este año y también ha lucido a la altura, pero no tiene la popularidad de los otros dos artistas, pues se le ve muy poco…[23]

Un verdadero show

Retorna a Caracas y en octubre de 1955 se supo del éxito de su interpretación acerca de la guaracha Palito de tendedera en las noches del cabaret Pasapoga, respaldado por la Orquesta Blue Stars.[24] Y la escena del teatro Center City, en San José, Costa Rica, lo presentó como principal atracción de una compañía compuesta por un elenco internacional.[25]

Entre las últimas referencias a Orlando Guerra encontré el anuncio de su actuación en el cabaret Morocco, en Prado y Neptuno, La Habana,[26] así como las expectativas en México acerca de su llegada al país junto a Bebo Valdés. Allí graba nuevas versiones de sus hits de siempre, con la orquesta dirigida por el gran músico mexicano Guillermo Memo Salamanca. Recogidas en discos sencillos del sello Orfeón, fueron reeditadas en el Lp Cascarita de limón y otros éxitos [Dimsa DML-8446].

Acerca de la muerte de Orlando Guerra, en México, las fechas indicadas por biógrafos, especialistas y reporteros no coinciden. El multifacético artista cubano Rosendo Rosell fija el triste acontecimiento el 20 de marzo de 1973. Por su parte, Helio Orovio anota el año 1975, sin otro particular. El cronista Rafael Lam consigna el deceso del cantante en 1968. Y, según Cristóbal Díaz Ayala, “Otro investigador, Juan José Reinosa, sitúa su muerte en Panamá. En agosto de 2008, el investigador y escritor mexicano Arturo Yáñez me aseguró que su muerte ocurrió en 1971 y que sus restos reposan en el Panteón San Lorenzo, Tlaxcolco, México, DF.”[27]

8

La inmensa popularidad de Cascarita no se basaba únicamente en su estilo y su repertorio: era, como decimos ahora en Cuba, todo un personaje. Las peculiaridades del famoso artista inspiraron a dos alumnos de la entonces Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling para concebir un reportaje gráfico, con énfasis en su peculiar vocabulario y su extravagante atuendo:

ORLANDO GUERRA, el más pintoresco de nuestros artistas de radio y teatro, tanto por su arte como por la excéntrica manera de vestir, es sin duda una de las figuras más populares. ¿Quién no conoce a “Cascarita”, y no ha reído sus chistes? ¿Quién no ha tenido un rato de buen humor al ver su figura grotesca, vestida con alguna de sus extrañas indumentarias? Pues es bueno saber que “Cascarita” es dueño de una de las más variadas guardarropías, que usa de acuerdo con el papel que desempeña.[28]

“Hola, pipo…” -saluda Cascarita al periodista

Al recibir en su casa a la prensa, “saluda con su proverbial cortesía: -‘Hola, pipo…’” Vestía traje y gorra grises, camisa blanca y un lazo verde. Ya en el interior, Cascarita conduce a su invitado al ropero: “-Pipo, aquí tienes todas mis telas.” La colección multicolor se completa con sus zapatos:

“-Mira estos verdes, me los pongo cuando voy al campo”. -“¿Por qué, ‘Cascarita’?”, le pregunto. “-Para confundirme con la hierba y ver si me nacen florecitas.”

Invita a los periodistas a un trago. Y, para ello, se cambia: selecciona un ensemble con flores amarillas y rojas, una boina blanca y, para fumar, nada de cigarrillos: una pipa. Pienso: ¡si lo hubieran visto los cigarreros anunciantes de su programa! Listo para las copas, dice a la fotógrafa: “¿Qué tal me veo, mimi?”

Al concluir la entrevista, durante la cual ha sido imposible extraerle “algo de interés”, Cascarita se viste nuevamente: camisa de colores, saco de cuadros rojos y amarillos, sombrero de nylon y una cadena, tan larga que “lo mismo puede servir para ahorcarse que para amarrar un perro:

Él, al notar mi asombro, se me acerca y dice: “-Pipo, ¿te enteraste de la última?” “-¿Cuál es la última, ‘Cascarita’?” “-Aquí, disfrazado de silencio”. “¿Y para qué?” “-Para que no me hagas más preguntas.”

Ojalá que, para situar siempre a Orlando Guerra Cascarita en el lugar que merece, por sus aportes a la música cubana como singular exponente de la guaracha, uno de nuestros géneros más representativos, y su contribución a la cultura popular de esta Isla, nunca “lo disfracemos de olvido”.

Sancti Spíritus, 13 de septiembre de 2020.


Si está deseando escuchar o recordar la voz de Casacarita, les proponemos las siguientes grabaciones: Tú, solo tú, y El telefonito, ambas con German Pinelli en CMQ.

NOTAS

[1] Actualmente, el edificio acoge al cine teatro Yara (otrora Warner y Radiocentro), varias emisoras radiales y televisoras y es la sede central del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).Regresar

[2] Alberto Arredondo: “Tres millones de pies de alambre se han utilizado en ‘Radio Centro’” [sic] en Bohemia (La Habana), 14 de marzo de 1948, p. 36.Regresar

[3] Desde hace muchos años, el Estudio Dos dejó de originar programas radiales en vivo. En los últimos tiempos se instaló allí la entidad de grabaciones Sono Caribe.Regresar

[4] Por supuesto: es un pícaro juego de palabras: abrazar por abrasar, que es lo ortográficamente correcto.Regresar

[5] Radamés Giro: Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, p. 282.Regresar

[6] Luego, Partido Socialista Popular (PSP).Regresar

[7] Rosendo Rosell: Vida y milagros de la farándula de Cuba, p.16.Regresar

[8] Pasó a llamarse Las Villas tras promulgarse la Constitución de 1940.Regresar

[9] Así se identificaba a los naturales de la provincia de Santa Clara. Tal gentilicio permanece hoy para los habitantes de la actual Villa Clara.Regresar

[10] Para ampliar, consúltese: Dulcila Cañizares: Alé alé reculé. Nostalgias por Julio Cueva, pp. 86-88 y 90-91.Regresar

[11] Cuto Lamache: “Un Sandwich de Jamón Dio Nombre y Renombre a ‘Cascaritas’” en El Nacional (Caracas), 26 de enero de 1948.Regresar

[12] Ibídem. Por entonces, el campeonato nacional de ese deporte se disputaba entre los clubes Habana, Almendares -los llamados “eternos rivales”- Marianao y Cienfuegos, en torneos organizados por la Liga Cubana de Baseball Profesional hasta 1961.Regresar

[13] Al introducir su Enciclopedia discográfica de la música cubana, Cristóbal Díaz Ayala, en las Indicaciones para el manejo de la discografía, aclara: “En el caso de la Victor y otras casas disqueras que grabaron fuera de sus estudios en los Estados Unidos grabaciones llamadas de campo (field recordings) que después se pasaban a matrices en los Estados Unidos (transcripción), a veces no es posible determinar si la fecha contenida en los registros es la de grabación original, o la de transcripción.” Y en la ficha dedicada a la discografía de Benny Moré, se refiere al “efecto ‘de acción retardada’ que podrían recibir las matrices en el sistema de la Victor”. Consúltese: Cristóbal Díaz Ayala: Enciclopedia discográfica de la música cubana. Volumen 2 (1925-1960).Regresar

[14] No confundir con el famoso pianista del Buenavista Social Club.Regresar

[15] Bohemia (La Habana), 21 de diciembre de 1947, p. 151.Regresar

[16] Bohemia (La Habana), 7 de marzo de 1948, p. 12.Regresar

[17] Bohemia (La Habana), 4 de abril de 1948, p. 75.Regresar

[18] Bohemia (La Habana), 2 de mayo de 1948, p. 87.Regresar

[19] Bohemia (La Habana), 26 de septiembre de 1948, p. 34. De la nota en cuestión se infiere el surgimiento de la, al parecer, eterna polémica acerca de quién fue, en realidad, el padre del mambo.Regresar

[20] Oscar Luis López: La radio en Cuba, pp. 417 y 419.Regresar

[21] Show (La Habana) no. 2, abril de 1954, p. 27.Regresar

[22] José Luis Moneró (1921-2011), cantante puertorriqueño de extensa carrera musical. Grabó con la Orquesta Siboney del cubano Alberto Iznaga y las de Xavier Cugat, Rafael Muñoz y Pepito Torres. Las negritas son del original.Regresar

[23] Show (La Habana) no. 13, marzo de 1955, p. 30.Regresar

[24] Show (La Habana) no. 20, octubre de 1955, p. 30.Regresar

[25] Show (La Habana) no. 27, mayo de 1956, p. 55.Regresar

[26] Show (La Habana) no. 80, octubre de 1960, p. 82.Regresar

[27] Cristóbal Díaz Ayala: ob. cit., SECCION01Cpt1.pdf, p. 100.Regresar

[28] Alberto Pavía Benítez y Lilliam Blanco: “Cascarita”, p. 44. Las siguientes citas se refieren a este reportaje.Regresar

BIBLIOGRAFÍA:

Arredondo, Alberto: “Tres millones de pies de alambre se han utilizado en ‘Radio Centro’” [sic] en Bohemia (La Habana), 14 de marzo de 1948, pp. 36-38, 72-74, 78 y 83.

Bohemia (La Habana): año 39, no. 51, 21 de diciembre de 1947; año 40, no. 10, 7 de marzo de 1948; año 40, no. 14, 4 de abril de 1948; año 40, no. 18, 2 de mayo de 1948; año 40, no. 26, 26 de septiembre de 1948.

Cañizares, Dulcila: Alé alé reculé. Nostalgias por Julio Cueva. La Habana, Ediciones La Memoria, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, 2011.

Díaz Ayala, Cristóbal: Enciclopedia discográfica de la música cubana. Volumen 2 (1925-1960). Florida International University, 2002. Disponible en: http://www.latinpop.fiu.edu/discography.html. Última actualización: 2018.

Giro, Radamés: Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba, t. 1. La Habana, Letras Cubanas, 2009.

Lamache, Cuto: “Un Sandwich de Jamón Dio Nombre y Renombre a ‘Cascaritas’” en El Nacional (Caracas), 26 de enero de 1948. Disponible en Hemeroteca de la Música Popular de Venezuela (Caracas): hemerotecamusicavenezolana.blogspot.com. Consultado: 17 de septiembre de 2015.

Lam, Rafael: Polvo de estrellas. La Habana, Ediciones Adagio, 2008.

López, Oscar Luis: La radio en Cuba. La Habana, Letras Cubanas, 3ª edición, 2002.

Marrero, Gaspar: “Orlando Guerra Cascarita, caprichosamente disfrazado de olvido” en Tropicana Internacional (La Habana), no. 30, 2008, pp. 21-24.

Pavía Benítez, Alberto y Lilliam Blanco: “Cascarita” en Bohemia (La Habana), año 42, no. 3, 15 de enero de 1950, pp. 44-45.

Rosell, Rosendo: Vida y milagros de la farándula de Cuba, t. 4. Miami, Ediciones Universal, 1996.

Show (La Habana): no. 2, abril de 1954; no. 13, marzo de 1955; no. 27, mayo de 1956; no. 80, octubre de 1960.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s