Cuerda Viva ¿tu impulso alternativo?

Por Leannelis Cárdenas Díaz. Musicóloga

Hace ya más de una década, Cuerda Viva funge como una de las principales vitrinas para el arte musical joven en nuestro país. Sin dudas, este programa televisivo deviene vocero, principalmente de aquellos músicos que recién comienzan sus carreras, decididos a encaminar su creación hacia el área de la “música alternativa” hecha en Cuba. Para muchos, “la más viva de las cuerdas” representa el primer acercamiento a los grandes medios de difusión, para otros más consagrados, es aquel lugar donde su música siempre será bien recibida.

Paralelamente, en el último quinquenio, el festival del mismo nombre resulta de los más destacados en la escena musical cubana. Cada año que pasa, este evento crece. Edición tras edición, las grandes galas de nominados y premiados que se llevan a cabo como parte de dicho certamen, ocupan un lugar más notorio dentro de los grandes medios de difusión masiva, llamando así la atención de buena parte del público y convirtiéndose en una meta a alcanzar para los jóvenes creadores, quienes asumen el Festival Cuerda Viva como un espacio de validación musical y por qué no, artística.

Aunque ya desde hace un buen tiempo vengo observando con cierta inquietud el proyecto Cuerda Viva (programa televisivo y festival), no fue hasta la celebración de la Gala de Nominados 2020, la cual emitieron de manera íntegra por el Canal Clave, y posteriormente el Festival (en esta ocasión de manera online debido al Covid-19), que tuve toda la información necesaria para compartir una serie de opiniones e inquietudes sobre la concepción del programa en cuanto a materia musical se refiere, así como al festival y sus mecanismos de nominación.

Si tomamos como punto de partida la frase “tu impulso alternativo”, uno de los slogans principales del programa, nos encontramos con el primer elemento que al menos a mí, me genera conflicto. Aun cuando la etiqueta “música alternativa” es problemática en sí misma, puesto que no existe una definición propiamente dicha, al consultar algunos textos como Concierto cubano: La vida es un divino guion de Joaquín Borges Triana, destacado periodista cubano, o Buscando el crossover. El mercado de la música latina alternativa en los EE.UU de Adriana Pereira Rey, Master en Music Business de la Universidad de New York, entre otros artículos y documentos, podemos tener idea de la acepción del término y el empleo que se le da al mismo. Al igual que la música alternativa a nivel mundial, la gestada en la Isla encierra todo tipo de producción musical que se contraponga a los géneros o corrientes genéricas dominantes. La misma surge precisamente como una “alternativa” para que ciertos géneros urbanos, mayormente underground, que estaban relegados o marginados, tuvieran una forma de salida y encontraran sus propias vías y espacios de gestión y difusión dentro de la escena musical cubana.

Obviamente, para arrojar algo de luz sobre cuáles son los géneros que se pueden entender como parte de esa “alternatividad”, tendríamos que definir en primer lugar los géneros o corrientes genéricas dominantes en el mercado musical cubano. Igualmente, creo que resulta de suma importancia tener en cuenta que, en la industria musical (y me permito aplicar algo de dialéctica), nada es estático, todo está sujeto a cambio; puesto que el consumo y la producción de cualquier producto artístico depende del gusto del público, el cual varía en dependencia de la época vivida y de factores históricos, sociales, etc. Si seguimos esta idea, entonces podemos entender que los géneros musicales que pudieron ser considerados como alternativos hace tres décadas, hoy pueden pertenecer perfectamente a esas corrientes genéricas dominantes.

Habría que cuestionarse entonces si géneros como el pop, el jazz, la trova, la canción, la salsa, la timba o la música tradicional, todos estos representados en el programa en mayor o menor medida, y en algunas de las categorías del certamen, pueden ser considerados como “música alternativa”. Si tenemos en cuenta que cada uno de estos estilos musicales tienen gran presencia en los organismos que conforman la industria musical cubana: casas discográficas, centros culturales, agencias de representación, programas de radio y televisión, entonces sería pertinente cuestionar su presencia dentro de un programa que se considera defensor a ultranza de la “música alternativa”.

Por otro lado, creo preciso detener nuestra mirada en la calidad musical y sonora de las agrupaciones que llegan al programa. Aunque este es un espacio que se ha dado a la noble tarea de abrir sus puertas a jóvenes músicos, en muchos casos sin ninguna experiencia televisiva o escénica previa, considero que no está de más observarlos bajo mayor rigor artístico y musical antes de difundir su obra. No podemos perder de vista que el solo hecho de ser un programa transmitido de manera sistemática en televisión nacional por más de diez años, lo convierte automáticamente en un mecanismo de legitimación del músico y de su producto artístico y, por ende, en referente para otros jóvenes creadores. Vale la pena preguntarse si todos los proyectos que propone Cuerda Viva en cada una de sus emisiones tienen un valor artístico real o al menos, la calidad musical y sonora dignas para estar presentes en un programa de gran audiencia y prestigio como este.

Gran parte de las propuestas que hoy resultan difundidas, nominadas y hasta premiadas en Cuerda Viva no son más que una reproducción casi exacta y en muchos casos no muy acertada de códigos sonoros y fórmulas musicales trilladas y súper utilizadas en el mercado musical universal. Lo nacional, lo autóctono, lo original ha sido relegado al olvido.

Sería imperdonable perder de vista la historia ya contada de lo que se considera como “música cubana alternativa”. Y es que, si hacemos un simple análisis de este fenómeno en la Isla, partiendo de las bandas o figuras que encabezaron este movimiento en décadas anteriores como Síntesis, Habana Abierta, Interactivo, X Alfonso, Kelvis Ochoa, u otras agrupaciones en las que también está presente esa “alternatividad” como Orishas o Tendencia, no es difícil darse cuenta que lo realmente interesante y distintivo es la capacidad de las mismas de crear un producto musical original, basado principalmente en la recontextualización y revalidación de lo más autóctono de la música cubana a partir de la combinación con códigos sonoros universales.

En cuanto al Festival Cuerda Viva, además de los aspectos que inevitablemente hereda del programa, hay otros detalles que señalar.

Festival Cuerda Viva

Sin lugar a dudas, todos los festivales o concursos en los que se otorga algún tipo de premio o reconocimiento tienden a ser muy controversiales. Específicamente los certámenes que giran en torno a la música, tienen como ente generador de debate el tema de las categorías, las cuales varían en dependencia de factores como las propuestas musicales a concursar, características del consumo, géneros de moda en el mercado, etc. Al igual que en otros premios nacionales de renombre dentro de la escena audiovisual y musical como los premios Lucas o el premio Cubadisco, creo que no ha pasado un año en el que las personas involucradas (organizadores, jurados, concursantes, premiados, especialistas, público) no tengan criterios encontrados con la definición de las categorías.

Como es de esperar, el Premio Cuerda Viva no es la excepción. Este año, de las quince categorías presentes en el festival (expuestas al final del artículo), hay varias que inevitablemente llaman mi atención. Comencemos por la categoría Alternativa. ¿De qué manera puede existir una categoría denominada de esta forma cuando se supone, según la conceptualización del programa, que toda la música aquí presente es alternativa? Siguiendo mi lógica de pensamiento, que no tiene por qué ser la de ustedes, se supone que, si el Festival Cuerda Viva es para la “música alternativa”, entonces todos los géneros que aquí se representan son parte de la misma etiqueta, por lo que resulta injustificado que exista una categoría con esta denominación.

De manera parecida sucede con las categorías Rock y Metal. Si partimos del hecho de que el metal es un subgénero del rock, entonces es como si estuviéramos hablando de lo mismo. Entiendo que es necesario hacer ciertas distinciones debido a que el metal difiere en cuanto a características musicales de otros subgéneros del rock. Pero no creo que esta haya sido la mejor opción. Aun cuando la música que defienden los nominados en la categoría de Rock pueda tener más puntos en común, no quiere decir que no estén representados subgéneros diferentes. Entonces tenemos tres opciones: 1) concebir el rock como un área genérica que encierre varios de sus subgéneros; 2) denominar la categoría rock como un único espacio donde compitan de igual manera todas las bandas sin importar el subgénero que defiendan; 3) desechar la palabra rock y denominar con nombre y apellidos cada una de las categorías según los subgéneros representados ejemplo: categoría rock metal, rock and roll, rock psicodélico, rock progresivo, etc.

Además de la concepción de las categorías está lo que sucede con los nominados. Todas las alarmas se disparan cuando observamos la gran diferencia existente entre la cantidad de nominados por categorías, y el desmesurado número que figura en algunas de estas. ¿De qué manera en un mismo premio pueden existir categorías con solo dos nominados y otras con más de treinta?

Normalmente en este tipo de eventos existe un número máximo de propuestas a nominar por categorías. En dependencia de la cantidad de proyectos recibidos en cada división, puede ser que el número oscile, pero de forma más discreta. Esto sucede debido a que para nominar suele hacerse una especie de preselección, la cual está a cargo de especialistas, músicos, profesionales afines al concurso, en fin…voces autorizadas en su mayoría. Es preciso tener en cuenta que el hecho de participar en un programa o mandar tu obra a un concurso, no es directamente proporcional a que esta tenga la calidad o las condiciones para ser nominadas.

Aun así, muchas de las categorías que hoy tiene el festival Cuerda Viva cuando presentan su listado de nominados, parece como si simplemente estuvieran recordando a cada uno de los invitados que se presentaron en el programa. No sería para nada extraño que todo aquel que ha seguido de cerca el espacio televisivo y es consciente de los proyectos que aquí se han presentado, tenga la sensación cuando analiza el listado de nominados, que el solo hecho de haberse aparecido en el programa te da el derecho de tener una nominación. Tal vez está concebido de esa forma.

De ser así, entonces se imponen las siguientes interrogantes: ¿Todos los proyectos que se presentan en el programa Cuerda Viva tienen la calidad para ser nominados a unos premios? ¿Acaso es ese el rigor que se supone deben tener unos premios de tanto alcance a nivel nacional?

Más allá de virtudes y defectos, sería de tontos negar el valor que tiene el Proyecto Cuerda Viva dentro del panorama musical contemporáneo de nuestro país, pero lo cierto es que tal vez sea el momento de corregir algunos detalles. Seamos más exigentes y menos paternales con el arte musical joven contemporáneo. Nuestra historia en la música merece un futuro prometedor.

Categorías

Urbana, Pop, Rock, Hip-Hop, Alternativa, Canción Contemporánea, Instrumental, Covers y Versiones, Tropical, Trova, Metal, Música Electrónica, Jazz, Agrupación Novel y Premio de la Popularidad.

La lista de nominados aparece publicada de manera íntegra en la página web de las Asociación Hermanos Saíz. Regresar

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